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Nacional 27 de Marzo de 2026 · 13:47h 3 min de lectura

Echenique alega que su tuit sobre expulsar a sacerdotes fue solo "ironía", mientras que críticos lo acusan de tener una "manía" hacia la Iglesia.

En un controvertido juicio celebrado en Madrid, Pablo Echenique, exdiputado de Podemos, se enfrenta a denuncias por un presunto delito de odio. El motivo de la acusación radica en un tuit que publicó en 2024, donde sugirió que sería más prudente deportar sacerdotes que han cometido abusos sexuales en lugar de endurecer las políticas migratorias. Según la representación legal de Abogados Cristianos, este tuit revela una animadversión hacia la Iglesia Católica.

El juicio se realizó en la Audiencia Provincial de Madrid, a raíz de la querella presentada por Abogados Cristianos, que se siente agraviada por las palabras de Echenique. El exdiputado lanzó su comentario en respuesta al arzobispo de Oviedo, que había hecho declaraciones sobre la inmigración, sugiriendo que un enfoque demasiado benévolo podría permitir la entrada de indeseados.

En su polémico tuit, Echenique afirmó que las estadísticas indican que un sacerdote tiene más probabilidades de cometer un delito de agresión sexual contra menores que una persona migrante. Esta publicación ha sido motivo suficiente para que se le acuse de incitar al odio.

Durante su declaración, Echenique insistió en que su mensaje tenía un tono irónico y que no pretendía ofender a toda la comunidad católica. "No creo que debamos castigar a todos los sacerdotes", sostuvo, y explicó que su tuit era claramente una expresión de sarcasmo, dado que deportar a sacerdotes es inviable.

El exdiputado, que solicitó ser el último en declarar, enfatizó que su intención era reflexionar sobre los discursos públicos que equiparan dos situaciones tan dispares como el abuso dentro de la Iglesia y la inmigración. Echenique se mostró respetuoso hacia la labor social de la Iglesia y aseguró que jamás tuvo el propósito de ofender con sus palabras.

La acusación, que ha pedido un año de prisión y una multa de seis meses para Echenique, se ha sustentado en el argumento de que su tuit es una manifestación de odio, al no estar fundamentado en datos verificables y ser considerado un ataque hacia la Iglesia, reflejando una "manía" hacia esta institución.

La defensa del exdiputado intentó incluir a varios testigos, entre ellos al Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, quien dejó claro que su informe sobre abusos sexuales no estaba exclusivamente dirigido a la Iglesia. Esto generó tensiones en el tribunal, donde se cuestionó la relevancia de ciertos testimonios en el caso.

Por su parte, María García, vicepresidenta del Observatorio de Libertad Religiosa y de Conciencia, opinó que las palabras de Echenique, al ser de una figura pública, podrían inducir a más ataques contra sacerdotes. Sin embargo, la Fiscalía de Madrid se ha alineado con la postura de la defensa, argumentando que no toda expresión controversial se traduce necesariamente en un delito de odio.

El debate legal se ha centrado en si el tuit de Echenique debe ser considerado como humor irónico o como un acto de odio. La abogada de la acusación ha sostenido que, para juzgar un delito de odio, basta con que haya una intención de humillar, lo que, a su juicio, puede hallarse en el mensaje de Echenique.

Finalmente, Echenique, al usar su derecho a la última palabra, aclaró que nadie que verdaderamente no odie podría emitir un mensaje que sea catalogado como odio. Con su afirmación, el exdiputado cerró el caso, que ahora queda a la espera de una sentencia del tribunal.

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