En un nuevo capítulo de la creciente tensión en la región, al menos dos personas han perdido la vida en un ataque del Ejército israelí en la localidad de Kfar Reman, situada en el distrito de Nabatiye. Este ataque se produce en un contexto ya marcado por un bombardeo previo en Tiro, que también resultó en una víctima mortal adicional.
El Ministerio de Sanidad de Líbano ha confirmado las muertes, calificando la incursión israelí como un acto del “enemigo” en un comunicado que ha sido difundido por la agencia estatal de noticias NNA. La situación se ha intensificado en días recientes, lo que preocupa a la comunidad internacional.
De acuerdo con las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), el ataque en Kfar Reman tuvo lugar poco antes de las 22:00 horas locales. Las autoridades israelíes afirmaron que su objetivo eran miembros del partido-milicia chií Hezbolá, acusándolos de ser terroristas y señalando que se trataba de un esfuerzo por eliminar amenazas a la seguridad de Israel.
En otro ataque en la periferia de Tiro, se identificó a una de las víctimas como Alí Nuredín, quien, según fuentes israelíes, poseía un rol significativo en el liderazgo de Hezbolá en la coordinación de operaciones militares. Declaraciones de las FDI indicaron que Nuredín había estado involucrado en la reconstrucción de las capacidades artilleras del grupo, lo que lo convertía en un blanco legítimo para las fuerzas israelíes.
Nuredín no solo era conocido como líder militar, sino que también trabajaba como periodista para Al Manar, una cadena de televisión sostenida por Hezbolá. Fuentes de la NNA reportan que su vehículo fue alcanzado por un dron israelí, lo cual ha suscitado fuertes críticas y acusaciones de un ataque deliberado contra la libertad de prensa.
Hezbolá ha denunciado el ataque como un “nuevo crimen de guerra”, argumentando que busca reprimir las voces críticas y la verdad sobre los acontecimientos en la región. El grupo instó a las organizaciones de periodistas y a los organismos internacionales a condenar estas acciones que, según ellos, atacan la libertad de expresión.
Adicionalmente, se han reportado combates intensos en otras localidades como Yarún y Maruahin, donde se emplearon armas pesadas y se llevaron a cabo bombardeos de artillería, mostrando una escalada de las hostilidades en el área.
A pesar de un alto el fuego que se había establecido en noviembre de 2024, Israel ha llevado a cabo una serie de ataques aéreos en los últimos días. Las autoridades israelíes defienden sus acciones argumentando que combaten a Hezbolá y, por lo tanto, no violan los términos del alto el fuego, aunque esta postura ha sido rechazada tanto por el gobierno libanés como por diversos organismos internacionales.
El acuerdo de alto el fuego requería la retirada de las tropas israelíes de la zona sur de Líbano, no obstante, Israel ha mantenido su presencia militar en dicha región, lo que ha llevado a críticas tanto del gobierno libanés como de Hezbolá, que demandan el cese de esta ocupación.
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