Comunidad Valenciana
- Dirección C. de Rodríguez Marín, 57, 28002 Madrid
- Localidad Madrid (Madrid)
- Teléfono 915 63 70 91
- Email secretaria@colegiosanramonysanantonio.es
- Web colegiosanramonysanantonio.es/
Opiniones de clientes
Colegio con grandes profesionales. Siempre sacan lo máximo y lo mejor de sus alumnos. Es de agradecer que existan profesores tan vocacionales como Esperanza. Gracias. Volvería a llevar a mi hija siempre.. Muy recomendable.
He estado en el sanra desde infantil hasta segundo de bachillerato, y sinceramente solo tengo buenas palabras para él. En el sanra he vivido los mejores momentos de mi vida, y creo que es un sentimiento general entre mis antiguos compañeros y amigos. Desde que entre en infantil, he tenido una atención muy agradable y siento que he recibido una gran educación. Los educadores son personas de calidad que han tratado de compaginar mi formación con la ayuda de mis padres en casa. Algo que destacar del sanra es la importancia que dan a los valores y a la educación en diversidad. En las clases hay personas de todo tipo, pero considero algo muy positivo educarnos en un entorno plural, nada clasista y sobre todo con la tilde puesta en el respeto mutuo. Si no te enseñan esto en casa es muy difícil inculcarle esto al alumno, pero ellos siempre lo intentan y centran la atención en ello. Es completamente cierto que prestan mayor atención al alumno que lo necesita, ayudan a que todos tengamos las mismas condiciones para aprender bien y tener un entorno que favorezca esto, ese es el favoritismo del que yo hablaría. Aunque considero que un centro educativo es mucho más que las calificaciones y las clases, ellos aquí se superan con creces. El equipo directivo siempre tiene abiertas las puertas a escucharte, entenderte y tratar de solucionar cualquier problema con cualquier profesor, sin tratarte de menos por ello. Quiero mencionar además la maravillosa atención del personal de administración, de los profesores de bachillerato (especialmente de Isabel, Pedro, Jorge y José Ignacio) pero también de la ayuda que dan los tutores en las tutorias. El viaje al camino de Santiago con mi tutora Esperanza personalmente abrió una nueva perspectiva en mi vida, y en lo que creo que ha construido la persona que soy ahora. Como digo, solo tengo buenas palabras para el sanra, las familias, y los grandiosos profesores y equipo directivo que lo conforma. Siempre estaré agradecida por todo lo que me han dado y cada vez que voy a hacerles una visita salgo de allí con el corazón lleno. Si buscas un colegio impersonal, aburrido, clasista y descuidado no vayas al sanra.
Hace tres años que salí del colegio y fue la mejor decisión de mi vida. Estuve desde segundo de infantil hasta cuarto de la ESO. He de reconocer que infantil y los dos primeros cursos de primaria fueron muy positivos y tengo muy buenos recuerdos. Gracias a las profesoras María Alcalaya y Sonia Gómez, muy buenas profesionales que se preocupan por los alumnos (quienes tengan la suerte de que sus hijos estén en sus clases pueden estar tranquilos). Después de estos cursos, todo fue en declive. Empecemos con Víctor, profesor con claros favoritismos por alumnas y padres, teniendo actitudes completamente diferentes según de quien se tratara. Durante la secundaria, quiero hacer mención de "honor" a mi profesora de lengua y por desgracia tutora, Esperanza, la cual no debería ni estar en un colegio por sus dudosas capacidades como profesora. Mejor no hablemos de sus formas para comunicarse con los padres (dependiendo de cuales, al igual que la mayoría de personal del colegio, existían favoritismos, en especial con las alumnas internas). Esta profesora iba hablando mal de sus alumnos a padres de otros compañeros de clase sin filtro y sin criterio alguno. Por suerte o por desgracia, yo me enteré de que me descalificó personalmente en una reunión con la madre de una niña que entonces era amiga mía (ella fue la que me lo contó). Al igual que nunca sentí bullying por parte de los compañeros, no puedo decir lo mismo de esta "profesora". En cuanto a los compañeros, añadir que el ambiente no es ni de lejos el mejor, en cuanto se llega a la ESO, cada uno diseña su propio uniforme teniendo como base el de siempre y dando su toque personal según sus gustos del momento (medias rotas, pelo teñido de colores fosforitos, maquillajes de personajes trasnochados, uñas de Rosalía... muy propio de un colegio que quiere vender su disciplina como característica principal de su educación). En cuanto a las instalaciones, no tengo más queja que decir que a menudo los baños estaban cerrados por supuesto mal comportamiento, nunca había papel ni jabón. A parte, estos servicios eran utilizados para cosas más allá de sus funciones reales (dejo volar la imaginación). Vamos con, no se si lo peor, pero si muy malo, el comedor. La comida la sirven fría y muy a menudo con pelos. Las monitoras, quiero destacar a Victoria, son prepotentes y maleducadas. Con 14 años te siguen obligando a quedarte hasta que te comas todo a pesar de que tu madre ha dejado muy claro en varias ocasiones que no se haga. Te amenazan con ponerte partes, dejarte sin recreo, limpiar las mesas del comedor o llevarte la bandeja a clase para dejarte en ridículo, cuando lo ridículo en realidad es la comida, las mesas sucias, las jarras de agua con tropezones, etc. Pasamos al equipo directivo.... equipo directivo.... jajaja nunca lo entendí, no se si sería por sus poco apropiados atuendos más propios de ir a una "manifa" que al despacho de un colegio o su actitud freshhhh. En resumen, si te quejas no te van a hacer ni caso. Aquí mi mención de honor la dirijo al psicólogo del centro, Chema. El nivel de inglés es aceptable con buenas profesoras. Menos mal que durante los últimos años tuve algunos profesores en condiciones que sabían transmitir la pasión que tenían por sus asignaturas, especialmente, Pedro Concejero (lengua), la profesora de dibujo técnico (cuyo nombre no recuerdo pero que también fue maravillosa), Pilar (física y química) y José Luis (matemáticas). Agradezco a estos dos últimos por despertar en mi la pasión por las ciencias, gracias a ellos ahora estudio una carrera que me apasiona. El último curso fui prácticamente por obligación, pero tuve la suerte de poder cambiarme a otro centro donde mi vida ha dado un vuelco muy positivo.