Comunidad Valenciana
- Dirección C. de Andrés Mellado, 31, 5;B, 28015 Madrid
- Localidad Madrid (Madrid)
- Teléfono 915 44 20 04
Opiniones de clientes
No tengo palabras para agradecer el trato que me han dado. Gracias Mari Carmen y Paquita por hacerme sentir como en casa... voy a extrañar la comida y las largas charlas con Mari Carmen... Un beso!
No tenía pensado escribir ninguna reseña, pero tras ver como la dueña esta creando perfiles falsos para mejorar la puntación de su residencia (ya que, al menos este curso acaemico, no hubo ninguna María Rojas, Marta Sepúlveda, Mariana Costan, Arantza Goicoechea o demás perfiles que puntuan con 5 estellas esta residencia) no me queda otra. Le pongo una estrella por que no es posible ponerle 0. Empezando por las instalaciones, mi habitación estaba en el piso de abajo, al cual se bajaba por unas escaleras de caracol que no medían ni medio metro de ancho, y aunque en el piso de abajo hubiera otra puerta la dueña se negaba a darnos las llaves. La mitad de las habitaciones no se han reformado desde que se abrió la residencia, hace mas de 30 años. Si las cosas de la habitación se rompen pasa a ser nuestra culpa sin pensar que pasado un cierto tiempo hay que renovar el mobiliario, si no, se estropea. Personalmente tuve suerte con el colchón ya que era de los pocos de la residencia con el que no se te clavaban todos los muelles, y a pesar de las quejas, la dueña solo cambio unos pocos. Podríamos continuar con la descripción errónea de la residencia, "residencia universitaria femenina", es correcto cuando se refiere a las residentes, ya que apenas pueden entrar ni amigas de clase, pero en cuanto a la dueña, en una ocasión se hospedo una amiga suya de aproximadamente unos 70 años, en otra ocasión metió a su hermano, de apoximadamente 80 años, que roncaba y tosía toda la noche y se paseaba por la residencia como una mas de nosotras (al cual le dio mi colchón durante una semana, dejándome a mí con el que estaba en su habitación, como he dicho antes, lleno de muelles), y finalmente dia si y dia no viene a comer su sobrino, y después los dos se echan la siesta en el sofá comunitario, cosa que tiene como costumbre la dueña ya que cada tarde se la pasa dormida en el salón, impidiéndonos a nosotras poder ver la televisión o estar todas juntas en la zona común. Todas las residentes hemos salido con un par de kilos de más debido al exceso de grasas y fritos en las comidas, en el desayuno no hay mas que bollos y galletas, y en cuanto le pedí si podía poner embutidos o algo de tomate o fruta su respuesta fue "el desayuno siempre ha sido así y no lo voy a cambiar ahora", así que muchas residentes a parte de pagar la mensualidad, que no es poca, nos comprábamos nuestro desayuno. Podría mencionar muchas cosas más, pero finalmente voy a comentar la peor, que es el trato de las trabajadoras a las residentes. En cuanto a la cocinera, sobrepasa los límites de la mala educación, ya no es que no dijera buenos días, si no que si te tenia que hablar por poco no te insultaba (cosa que también hacían delante de otras residentes, o entre las trabajadoras cuando se pensaban que no escuchabamos), todo lo hacia a desgana, si comias mas tarde de las 3, tenias que dejarlo apuntado, y varias veces tiro mi papel y le decía a la dueña que yo no había apuntado nada, te metia prisa para comer, empezaba a retirar cuando aun faltaban 20 minutos para acabar, etc. Y en cuanto a la limpiadora, también fue desagradable con muchas residentes, y en cuanto a limpia: el polvo del primer dia, seguía ahí cuando nos fuimos. Y por ultimo la dueña, no hace falta nada mas que ver como llevo la residencia, se le informó de cada aspecto que no nos gustó, pero ella no hizo nada más que echarnos la culpa a nosotras, y queda bien retratada con el hecho de falsificar los comentarios. De 23 plazas que tiene la residencia este año habran pasado por ahí el doble de residentes que acababan yéndose, yo personalmente, la única razón que tuve para quedarme fueron las amigas que hice dentro.
He atendido a la Residencia Camon durante el curso de 2018/2019. Sinceramente ha sido un año turbulento. Empezaré por lo bueno: Las residentes tienen completa libertad. Podíamos salir de la residencia en cualquier momento y volver a cualquier hora, sin ningún tipo de control. El problema es que, lo malo de la residencia no hace balance con lo bueno, porque supongo que cada sitio tendrá sus más y sus menos, pero en esta residencia destaca demasiado lo malo. En la residencia el trato es nefasto, denigrante y una falta de educación impresionante. La cocinera y la señora que limpia, claramente, no tienen ganas de trabajar y hacen lo mínimo posible. La comida se supone que es de 14:00-15:00, pero no aceptaban ni que te sentaras a comer a las 14:45, ni que te quedaras en la mesa un rato charlando con tus compañeras, porque ahí ya estaba todo recogido. Las toallas se cambian una vez por semana. Las sábanas con suerte cada dos semanas. La dueña se preocupa entre poco y nada por su negocio y por el bien estar de sus clientes. Al principio de curso hubieron varios robos, se robó incluso un iPhone 6, el cual nunca se volvió a encontrar. Las primeras semanas la comida estaba en buenas condiciones. Los platos te los recogen y te sirven la comida en la mesa. Al cabo de un tiempo la comida empezó a a perder lo bueno, exceso de carne, de comida con grasa y de pescado, además de también la falta de educación cuando retiraban tu plato y los malos tratos. (Solo os digo que es el año que más he pedido comida de fuera). La zona común estaba mayormente ocupada por la dueña y su sobrino, al que se lleva varios días a comer, si no todos. Por las noches a las 00:00 teníamos que estar todas en nuestras habitaciones. Yo me hice muy amiga de unas cuantas chicas de la residencia, lo cual nos llevaba a hacer muchas cosas juntas, eso parecía molestarles. Entonces mientras una de las residentes fumaba Marihuana (Cannabis) en su habitación y apestaba toda la residencia, a nosotras nos tocaban todas las broncas, fueran las que fueran. Los domingos no solo te tenías que comprar tú tu comida, si no también tus cubiertos, platos, etc. La cocina estaba completamente prohibida pisarla a no ser que entrabas a pedir una bandeja de comida para después de las 15:00 y te exponías a un cuestionario sobre el porque. Para que os ubiquéis, la residencia son 2 pisos que la dueña ha juntado. Si en alguna ocasión se te olvidaban las llaves tampoco podías llamar al timbre. Los baños se limpian (cuando se limpian) con litros y litros de lejía. Las habitaciones se limpian entre poquísimo y nada. En conclusión os quiero decir que si estáis desesperados por encontrar algún sitio, como yo estaba, mirar a todos menos este. Es un sitio, como dicho, nefasto, donde te replanteas el término educación, convivencia y realmente te hacen sentir mal.