En Madrid, varias organizaciones ecologistas han urgido a las autoridades a poner en práctica de manera efectiva el Plan Estratégico de Humedales, cuyo objetivo es proteger y restaurar estos ecosistemas para el año 2030. A pesar de su aprobación en 2023, los grupos consideran que las acciones tomadas hasta ahora son completamente inadecuadas. Este mensaje se destaca en el marco del Día Mundial de los Humedales, que se celebrará el 2 de febrero.
La organización Amigas de la Tierra ha señalado que varios de los compromisos estipulados en el mencionado plan aún no se han llevado a cabo. Entre estos compromisos se encuentran la actualización del Inventario Nacional de Zonas Húmedas, la identificación de áreas prioritarias para la restauración y la prohibición legal de desecar humedales, todos elementos que deberían haber sido implementados a estas alturas.
La organización también ha criticado la falta de profundidad en las medidas adoptadas, afirmando que la intervención ha sido superficial y no aborda las causas subyacentes que contribuyen a la degradación de los humedales. De acuerdo a sus informes, grandes sumas de dinero público se han mal gastado en proyectos que no resuelven los problemas de sobreexplotación del agua, ni reducen la presión ejercida por la agroindustria intensiva.
En particular, la situación del Parque Nacional de Doñana ha suscitado preocupación. Las iniciativas esenciales para preservar la marisma, como la restauración hídrica del Caño Guadiamar y el Brazo de la Torre, todavía están pendientes debido a la falta de voluntad política y a la reticencia del Gobierno a abordar la expropiación de tierras en áreas desecadas.
El llamado a un cambio significativo no proviene solo de Amigas de la Tierra. Otras organizaciones, como Greenpeace y la Fundación Global Nature, entre otras, han hecho eco de esta necesidad de reorientación en el Plan Nacional de Restauración, que debe ser revisado y presentado en un borrador para agosto de 2026. Para Greenpeace, la elaboración de un listado nacional de humedales prioritarios es esencial para dirigir las acciones correctas en el ámbito de la restauración.
Informes del Ministerio para la Transición Ecológica han indicado que España ha perdido entre el 60 y el 70% de su patrimonio húmedo en la segunda mitad del siglo pasado, principalmente debido a proyectos de drenaje para uso agrícola y otras infraestructuras de desarrollo.
Un informe reciente de Greenpeace también revela que el 75% de los hábitats acuáticos de España, incluyendo lagunas y marismas, se encuentran en un estado de conservación deficiente. Esta grave situación subraya la urgencia de acciones concretas para revertir el deterioro de estos ecosistemas tan cruciales.
La Fundación Global Nature añade que, aunque se han registrado algunos logros aislados en la conservación de la biodiversidad, como el incremento en el número de aves en ciertas áreas, estos deben ser vistos con cautela. La fragilidad de los ecosistemas húmedos requiere de medidas estructurales urgentes, ya que se están deteriorando a un ritmo alarmante, mucho más rápido que el de otros ecosistemas como los bosques.
Dentro de este contexto, SEO/BirdLife ha resaltado el papel vital de los humedales como reguladores del clima y la biodiversidad. Con un claro indicio de que varias especies de aves acuáticas están en declive, la asociación señala que la mala gestión de estos espacios acuáticos y otros problemas, como la agricultura intensiva y la urbanización, están poniendo en peligro la vida silvestre que depende de ellos.
Por último, SEO/BirdLife ha hecho un llamado urgente para que se lleven a cabo las medidas específicas previstas en el Plan Estratégico de Humedales a 2030, enfatizando en la necesidad de soluciones naturales para la restauración. La organización también se ha comprometido a realizar más de cien actividades educativas en toda España para concienciar sobre la importancia de proteger estos ecosistemas y las aves que dependen de ellos.
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