Crónica España.

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Desafíos de la crisis con China y la autonomía estratégica en la movilidad del Parlamento Europeo

Desafíos de la crisis con China y la autonomía estratégica en la movilidad del Parlamento Europeo

En medio de las tensiones comerciales con China, el nuevo Parlamento Europeo se enfrenta a desafíos urgentes en términos de movilidad. La crisis de los vehículos eléctricos y las baterías se suman a la necesidad de aumentar la autonomía estratégica del Viejo Continente durante los próximos cinco años de legislatura.

En la actualidad, circulan alrededor de 290 millones de vehículos por las carreteras de la Unión Europea, alcanzando casi 300 millones si se incluyen los de Islandia, Noruega y Suiza, según datos de la ACEA, la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles.

Estos números representan aproximadamente el 16% de las emisiones de dióxido de carbono de la UE, que provienen en su mayoría de los coches, pero también del transporte pesado de furgonetas, autobuses y camiones con una edad promedio de 12 años para turismos y 14 años para camiones.

La producción de vehículos ligeros en Europa ha disminuido de casi 21 millones en 2017 a solo 17 millones en 2023, y se espera que se mantenga alrededor de esta cifra hasta 2030. Sin embargo, Europa ha pasado de ser exportadora a importadora neta de vehículos.

Actualmente, el sector del automóvil en la UE genera alrededor de 12 millones de puestos de trabajo, tanto directos como indirectos. El desafío radica en alinear la transformación de la industria con los nuevos objetivos climáticos establecidos por los Estados miembros.

La propuesta de la Comisión Europea se centra en la prohibición de la venta de vehículos de combustión para 2035, con una reducción gradual del parque a medida que los productores aumentan la producción de coches eléctricos y reducen los precios para ganar participación en el mercado.

La legislatura anterior logró dar luz verde a la normativa Euro 7, que establece la reducción de emisiones contaminantes en vehículos. A pesar de esto, se ha pospuesto hasta 2027 el cumplimiento de los estándares de emisiones de CO2 para turismos y furgonetas, y hasta 2029 para camiones y vehículos pesados.

Los eurodiputados se concentrarán en presionar a los fabricantes de automóviles para acelerar la transición hacia los vehículos eléctricos de batería en lugar de motores de combustión interna.

La cuestión de las baterías será uno de los puntos clave a discutir por los europarlamentarios en los próximos meses, ya que China controla gran parte de la cadena de suministro de baterías de iones de litio. Esto plantea desafíos en términos de costos y dependencia tecnológica.

La industria europea se enfrenta a la competencia de fabricantes extranjeros como Tesla, BYD, MG y Leapmotors, que planean expandir sus operaciones en Europa en los próximos años, aumentando la presión en el mercado.

Los próximos europarlamentarios deberán abordar la guerra tecnológica con China y evaluar las consecuencias de la guerra comercial en términos de aranceles a la importación de vehículos eléctricos y componentes, como las baterías.

Marcas de renombre como Porsche o Mercedes-Benz muestran preocupación ante la escalada de tensiones comerciales entre la UE y China, lo que podría afectar las relaciones comerciales entre ambos bloques y a las firmas del segmento premium.

Otro desafío en materia de movilidad son las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), cuya implementación en ciudades con más de 50.000 habitantes ha sido lenta a pesar de los fondos para acelerar su aplicación.

La industria energética aboga por combustibles sostenibles y renovables, así como el uso del hidrógeno para impulsar la reducción de emisiones, temas que también deberán abordar los eurodiputados en el Parlamento Europeo.