Crónica España.

Crónica España.

"De Justicia exige confiscar propiedades de líderes de ETA acusados por muerte de Miguel Ángel Blanco"

La asociación conservadora Dignidad y Justicia (DyJ) ha instado al juez de la Audiencia Nacional a embargar los bienes de los exjefes de ETA procesados por el secuestro y asesinato del concejal del PP de Ermua Miguel Ángel Blanco en 1997. Esto se debe a que los procesados no han consignado la fianza de dos millones de euros impuesta en el plazo establecido.

Según un documento al que Europa Press tuvo acceso, la asociación dirigida por Luis Portero solicitó al juez que proceda al embargo de los bienes de los procesados, dado que no han cumplido con la obligación de prestar la fianza requerida en el tiempo estipulado.

El pasado 25 de abril, el juez Manuel García Castellón procesó a los exmiembros del Comité Ejecutivo de ETA José Javier Arizcuren Ruiz, alias 'Kantauri', Mikel Albisu Iriarte, 'Mikel Antza', María Soledad Iparraguirre, 'Anboto', e Ignacio de Gracia Arregui, 'Iñaki de Rentería', por su presunta responsabilidad en el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco. El magistrado consideró que cumplieron con los requisitos necesarios para ser acusados por estos delitos.

Además, el juez García Castellón impuso una fianza solidaria de dos millones de euros a los procesados para hacer frente a posibles responsabilidades civiles en caso de condena. Sin embargo, tras expirar el plazo para pagar dicha fianza, la asociación DyJ exige al juez información sobre los bienes de los procesados a través de la Oficina de Averiguación Patrimonial.

En su resolución, el magistrado analizó la estructura jerárquica de ETA, describiéndola como una organización terrorista con una estricta disciplina y una cadena de mando vertical y militar. Señaló que las decisiones estratégicas eran tomadas por el Comité Ejecutivo de ETA y ejecutadas por los miembros de la organización sin objeciones.

El juez afirmó que los integrantes de los comandos de ETA obedecían las órdenes de sus superiores sabiendo que detrás de esas instrucciones se encontraba la dirección de la organización terrorista. En caso de desacuerdo con las órdenes recibidas, los miembros eran reemplazados por otros dispuestos a cumplir con las instrucciones de la estructura dirigente.