• sbado 26 de noviembre del 2022
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Cuba escoge sobre el matrimonio homosexual en un referéndum histórico con la oposición de la Iglesia

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La Iglesia cubana se enfrenta a la mayor parte de proposiciones legislativas y llama a votar con "conciencia y compromiso"

MADRID, 24 Sep.

La población cubana está llamada a las urnas este domingo para votar en referéndum la aprobación del llamado Código de las Familias, un bulto legislativo que prevé la aprobación del matrimonio homosexual, la gestación subrogada y la adopción por la parte de parejas del mismo sexo y que ha contado con la oposición de la Conferencia Episcopal de la isla.

Si bien este grupo de medidas estaban previstas para incluirse en la Constitución aprobada en 2019, el Gobierno decidió dejarlo fuera frente al miedo de que las medidas sobre el matrimonio homosexual y la adopción tengan la posibilidad de producir rechazo en la población y, por consiguiente, no se diese 'luz verde' a la novedosa Carta Magna.

Así ya que, tras la aprobación de la Constitución, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, mandó empezar la redacción de este nuevo Código de las Familias que al final fue aprobado por la Asamblea Nacional en la época de julio y visto para ser sometido a referéndum.

Ya en aquel instante el ministro de Justicia, Óscar Silvera, definió le bulto legislativo como una iniciativa "para todos y para el beneficio de todos" que "no regula modelos familiares recios ni preestablecidos", sino "atiende a las especificaciones y ocasiones de cada individuo".

Por tanto, el Legislativo espera en este momento que la población concluya de ofrecer el visto bueno a un artículo que prevé reemplazar el presente, que data de 1975, con la aprobación del ahora mencionado matrimonio homosexual, adopción entre parejas del mismo sexo y gestación subrogada, más allá de que es verdad que incluye mucho más reformas.

Entre estas resalta el reconocimiento de campos poblacionales mucho más atacables, la pelea contra la crueldad intrafamiliar, la garantía de los derechos de personas mayores y la defensa del derecho de todas y cada una la gente a fundar una familia.

La aprobación del Código de las Familias se ha tornado como la primordial obsesión de los ámbitos oficialistas que, dirigidos por nuestro Díaz-Canel, publicaron una intensa campaña en comunidades para fomentar el voto en pos del emprendimiento bajo el lema 'Código, sí' e inclusive se ha referido a la día como "un día de celebración para Cuba".

El presidente cubano se ha referido a la iniciativa legislativa como "la promesa de cientos de personas marcadas por dolorosas historias de exclusión y silencio", a la par que ha remarcado la relevancia de que los menores estén "acompañados en el avance de su personalidad".

"Cada familia es un sendero especial, único, irreproducible, como irreproducible es cada individuo. Las familias son expresión del mucho más especial tejido popular. Son como la patria, nos dotan de identidad, civismo, solidaridad, respeto y altruismo", ha defendido Díaz-Canel en sus comunidades.

Desde el Ministerio de Exteriores se ha ensalzado el Código de las Familias como "entre las reglas de mayor trascendencia para la vida popular de la nación" y una iniciativa legislativa que "multiplica cariños y suma derechos" basado en los principios y valores de la Constitución.

Aunque el referéndum comienza el domingo en la isla, la votación ahora ha concluido en el extranjero, donde, según cantidades oficiales, mucho más de 22.000 personas --incluidos diplomáticos y esos que "por causas oficiales" están en el exterior-- ahora han ejercido su derecho a voto.

Uno de los primordiales conjuntos opositores de la renovación del Código de las Familias fué la Iglesia cubana, que aun llegó a adherirse a unas afirmaciones atribuidas al líder independentista cubano José Martí en las que definía el "amor" como "la adhesión ardiente y también incondicional que un sujeto de un sexo siente en relación a un sujeto del otro".

En este sentido, la Iglesia ha defendido que el matrimonio entre hombre y mujer es "natural" y no puede ser "alejado o desfigurado" para dejar paso a otras fórmulas legales ya que "el plan originario del constructor es este".

Los obispos cubanos lanzaron en la época de septiembre un aviso en el que recogían sus disconformidades con el emprendimiento legislativo ya que estiman que la introducción de la "ideología de género" no es ventajosa para las familias, de la misma señalan como negativa la oportunidad de que los menores logren asumir su identidad de género.

Respecto a la adopción entre parejas del mismo sexo, la Iglesia demanda que esto infringe "lo que por naturaleza le corresponde y precisa" un menor: "un padre y una madre". "Todo hijo es un don y un fin en sí; es un derecho del niño tener un papá y una mamá". En exactamente la misma línea, han cargado asimismo en oposición a la gestación subrogada al no considerarla ética.

Pese a esto, los obispos cubanos sí piensan positivo puntos como el rechazo a la crueldad intrafamiliar, la defensa de los derechos y el precaución de la población mayor y de esos con discapacidad. Asimismo han ensalzado la protección de la niñez y de las mujeres embarazadas.

"Esto, no obstante, no puede lograr que se pasen por prominente los cuestionamientos, críticas, rechazos de un ámbito esencial de la sociedad, los que se sostienen en lícitos principios, valores, las ciencias humanas y biológicas, nuestra historia, tradiciones y opiniones religiosas de nuestro pueblo", han señalado desde la Iglesia.

Por todo lo mencionado, la Conferencia Episcopal cubana hizo un llamamiento a "la conciencia y la compromiso" de la población cubana, así sean fieles o no, a fin de que voten a conciencia no solo de las generaciones recientes, sino más bien asimismo de las futura. "Que María de la Caridad, nuestra madre y patrona, interceda por todos sus hijos cubanos a fin de que tomemos la resolución mucho más correcta", concluyeron.

Otras voces críticas con el Gobierno, como el artista Yotuel Romero o el dramaturgo Yunior García Aguilera, han cuestionado la votación y han letrado por la abstención, no tanto por su contenido, sino más bien por visto que las autoridades sometan a referéndum cuestiones "de los pies en el suelo", mientras que imponen el resto de resoluciones en la isla.

De igual modo, el señalado opositor cubano Guillermo Fariñas llegó a garantizar que formar parte en la votación "es admitir un estafa institucionalizado", a la par que hizo campaña abierta por el 'no'. "El Código de las Familias es una hipócrita maniobra de manipulación cariñosa", aseguró.

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