Crónica España.

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Cuatro peligros para los derechos femeninos: legislaciones restrictivas, discursos de odio, tecnología y movimientos opositores.

Cuatro peligros para los derechos femeninos: legislaciones restrictivas, discursos de odio, tecnología y movimientos opositores.

La organización Amnistía Internacional ha emitido un serio aviso en vísperas del Día Internacional de la Mujer, que se conmemora el próximo domingo, 8 de marzo. Esta alerta se centra en las "amenazas" que enfrentan los derechos de las mujeres, citando la existencia de leyes "represivas" y un incremento de discursos de odio como los principales factores de riesgo.

Según la organización, se han identificado cuatro áreas críticas donde el ascenso de prácticas autoritarias está comprometiendo los derechos de las mujeres a nivel global. Entre los países señalados se encuentran Estados Unidos, Argentina, Rusia, Irán, Afganistán, Arabia Saudí y Marruecos, entre otros.

Beatriz Martos, responsable de derechos de las mujeres en Amnistía Internacional España, indicó: "Hemos presentado alertas sobre leyes represivas, el surgimiento de movimientos que se oponen al reconocimiento de derechos de las mujeres, el incremento de discursos de odio y la tecnología, que ha facilitado la violencia". Sin embargo, advirtió que estas son solo algunas de las muchas preocupaciones que existen en este ámbito.

Amnistía también recordó a los gobiernos de su deber de erradicar todas las formas de discriminación y violencia por motivos de género contra las mujeres y las niñas, incluyendo aquellos discursos que incitan al odio y provienen de "movimientos antiderechos".

La organización subrayó que las prácticas autoritarias no son una amenaza lejana, sino una realidad que ya se manifiesta. Martos hizo especial mención a la situación en Estados Unidos bajo la administración del expresidente Donald Trump, afirmando que esta ha desencadenado una crisis en derechos humanos que afecta desproporcionadamente a las mujeres y niñas en el mundo.

En particular, se refirió a Afganistán como un claro ejemplo de cómo las leyes represivas pueden ser utilizadas para controlar a las mujeres. En este país, las féminas no tienen libertad para salir a la calle, estudiar, trabajar ni participar en la política, sufriendo persecuciones cada vez más severas desde la toma de poder por los talibanes.

Irán fue otro país mencionado, destacándose como un lugar donde las prácticas autoritarias impactan directamente los derechos de las mujeres y niñas. Amnistía Internacional también apuntó a la situación en Cuba, donde las mujeres enfrentan una represión estatal caracterizada por desnudos forzados y violencia de género a manos de funcionarios, así como estigmas relacionados con su género, edad y sexualidad.

En Marruecos, mencionaron la persecución judicial de la activista feminista Betty Lachgar, acusada de "blasfemia" por sus comentarios críticos sobre el Islam. Asimismo, en Arabia Saudí, a pesar de algunas reformas, la tutela masculina sigue limitando drásticamente la libertad femenina, manteniendo intactas formas de discriminación.

Amnistía también alertó sobre la situación en Estados Unidos, donde han observado ataques a la identidad de género y a los derechos de las personas LGBTI, así como iniciativas que cuestionan los derechos sexuales y reproductivos.

En Argentina, la organización expresó su preocupación por la eliminación de organismos dedicados a la atención de la violencia de género y el drástico recorte del presupuesto destinado a este problema, que ha caído un 89% desde 2023.

Asimismo, se destacó que el acceso al aborto se ha vuelto uno de los derechos más atacados por movimientos antiderechos en varios países, entre ellos Afganistán, Argentina, Chile, Estados Unidos y Rusia, que han implementado políticas que restringen seriamente el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva.

Finalmente, Amnistía Internacional mostró su inquietud sobre cómo la tecnología facilita la vigilancia y la violencia de género al promover discursos nocivos, lo que representa una amenaza creciente para las mujeres que ejercen su derecho a participar en la esfera pública. Además, criticaron a las empresas de redes sociales por operar con un poder excesivo, descuidando las salvaguardias necesarias para proteger a las personas más vulnerables y por priorizar la viralización de contenido violento y lleno de odio por encima de la seguridad.