Cierre parcial del gobierno en EE. UU. alcanza nuevo récord por parálisis en el Departamento de Seguridad Nacional.
En un desarrollo significativo, el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos ha alcanzado un nuevo hito en el cierre parcial del gobierno, que ahora se extiende a 44 días. Esta crisis de financiación ha generado confusión y inconvenientes en los aeropuertos de todo el país, llevando al presidente Donald Trump a movilizar a las controvertidas fuerzas de inmigración para ayudar en el control de los pasajeros en estas instalaciones.
A pesar de que el Senado aprobó el viernes un acuerdo preliminar de financiamiento que incluía recortes para el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), la Cámara de Representantes no ha llevado la propuesta a votación, lo que el presidente de la Cámara, Mike Johnson, describió como "una broma". Esto resalta las dificultades que enfrenta el liderazgo republicano para avanzar en la legislación necesaria.
En lugar de colaborar en un plan que tendría ciertas probabilidades de éxito, los republicanos de la Cámara han impulsado un proyecto de ley de financiamiento de corto plazo que se asemeja mucho a uno previamente rechazado por el Senado, lo que indica una falta de consenso y una estrategia poco efectiva en la búsqueda de soluciones.
Como consecuencia de esta situación, los agentes de la Administración de Seguridad en el Transporte han estado durante más de un mes sin recibir su salario. Algunos han optado por continuar laborando, pero la mayoría ha decidido ausentarse de sus responsabilidades, lo que ha llevado a la necesidad de un refuerzo de ICE en los aeropuertos.
En un intento por sortear la parálisis del Congreso, la Casa Blanca ha tomado medidas para tratar de restaurar los salarios de los agentes de seguridad. El presidente Trump firmó un memorando que instruye al Departamento de Seguridad Nacional a utilizar recursos de un presupuesto previamente asignado, aunque la implementación de esta orden se presenta con numerosos obstáculos y el personal sigue enfrentando la falta de pago.
Según informes, más de 3.560 empleados de la TSA, lo que representa más del 12% de su plantilla, se ausentaron el viernes, alcanzando la cifra más alta desde que comenzó el cierre. Esto pone de manifiesto el impacto de la crisis en el moral de los trabajadores, señalando una creciente tensión y descontento dentro de una agencia esencial para la seguridad del transporte aéreo en el país.