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Economía 25 de Marzo de 2026 · 14:01h 4 min de lectura

CEO de BlackRock advierte sobre una "recesión global" con el petróleo alcanzando los 150 dólares debido al conflicto en Irán.

En el contexto actual de geopolítica inestable, Larry Fink, el alto ejecutivo de BlackRock, la firma de gestión de activos más influyente a nivel mundial, ha lanzado una seria advertencia sobre la posibilidad de una "recesión global". Esta visión pesimista se basa en el escenario de un conflicto prolongado en Oriente Próximo que podría disparar el precio del petróleo hasta los 150 dólares por barril. Por el contrario, sugiere que una resolución pacífica que permita la reintegración de Irán en el ámbito internacional podría llevar los precios del crudo a niveles inferiores a los que se experimentaban antes del estallido de hostilidades.

En declaraciones realizadas para la BBC, que han sido difundidas por Europa Press, Fink subraya que, aunque es aún temprano para evaluar las repercusiones exactas del conflicto, las variables plantean resultados extremos: o un costo del petróleo que caiga a 40 dólares por barril o que, por el contrario, se dispare sobre los 150 dólares. Asegura que no se vislumbra un escenario intermedio en este delicado asunto.

Si la situación con Irán no se resuelve y el país continúa siendo percibido como una amenaza, Fink estima que los precios del crudo podrían mantenerse por encima de los 100 dólares, lo que tendría consecuencias económicas significativas. En cambio, una mayor aceptación de Irán e un incremento en la producción petrolera de Venezuela podrían resultar en precios de petróleo más bajos que los existentes antes del conflicto.

El CEO de BlackRock explica que un precio de petróleo de 40 dólares sería un indicativo de un entorno económico próspero y en crecimiento. En contraste, un precio que oscile entre los 100 y los 150 dólares podría conducir a una recesión profunda, afectando a vastos sectores de la economía como la agricultura y la tecnología, que dependen fuertemente de los hidrocarburos.

En este sentido, Fink aboga por un enfoque práctico y pragmático hacia la energía que facilite el uso de recursos disponibles para fomentar mayor abundancia. Resalta la importancia de contar con energía y electricidad asequibles, señalando que esta situación es crítica en Europa, donde muchos países enfrentan desafíos en su suministro energético.

El magnate financiero destaca las diferentes estrategias que están adoptando las naciones europeas ante la crisis energética: mientras Francia se orienta hacia la energía nuclear, los países nórdicos enfocan sus esfuerzos en la energía hidroeléctrica y España está avanzando en la utilización de energía solar. "Es esencial ser pragmáticos para beneficiar a la mayor parte de la población", afirma, y añade que los incrementos en los precios de la energía son un "impuesto muy regresivo", afectando desproporcionadamente a los sectores más vulnerables.

Fink también señala que, si el precio del petróleo se hubiera mantenido en 150 dólares durante varios años, "muchos países hubieran acelerado su transición hacia la energía solar". En cuanto a Estados Unidos, reconoce su potencial de independencia energética gracias a sus abundantes recursos, pero subraya la necesidad de avanzar en la fabricación de tecnología solar y en la construcción de infraestructuras energéticas resilientes.

Además, Fink menciona un problema persistente en países como el Reino Unido y Estados Unidos, donde carecen de redes eléctricas interconectadas, siendo más regionalizadas. Esto, según él, es un obstáculo a la hora de adoptar nuevas tecnologías como la inteligencia artificial, que requieren una mayor capacidad energética y resiliencia.

En cuanto a las recientes dificultades en el sector de la deuda privada, Fink ha sido claro al afirmar que no ve paralelismos con la crisis financiera de 2007-2008. "No hay similitudes", sentenció, diferenciando los actuales desafíos como un fenómeno menor dentro de la amplia gama de mercados de capitales en comparación con el apalancamiento desenfrenado que definió la crisis de hace más de una década.

En su observación, Fink describió la situación como una dinámica donde un número limitado de inversores se retiran del mercado, mientras que otras instituciones están buscando oportunidades para invertir. "En este contexto, algunos están huyendo, mientras que otros ven una oportunidad para entrar", concluyó, reflejando la volatilidad característica de los mercados actuales.

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