CEAR advierte sobre el impacto negativo del nuevo Reglamento de Extranjería en las solicitudes de asilo, con una caída del 14% esperada para 2025.
En un nuevo análisis sobre la situación del asilo en España, la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) ha señalado un preocupante descenso del 14% en las solicitudes de asilo, que se han situado en 144.396 durante el año anterior. Este declive se atribuye principalmente a las recientes políticas de externalización de fronteras y a los cambios introducidos en el Reglamento de Extranjería, según el informe 'Más que cifras 2025' elaborado por esta institución y difundido por Europa Press.
La CEAR considera que este descenso interrumpe una tendencia creciente que, salvo por las interrupciones provocadas por la pandemia, había caracterizado los años anteriores. La organización destaca que las nuevas normas parecen favorecer las restricciones para quienes vean rechazadas sus solicitudes, ya que durante la espera para la resolución de su caso, su tiempo en el país no se computa como legal.
En particular, el organismo ha manifestado que el reglamento, que entró en vigor el 20 de mayo del pasado año, ha llevado a muchos solicitantes a una situación de irregularidad, especialmente a aquellas personas cuyos pedidos de asilo son denegados. CEAR ha advertido que esta situación ha contribuido a una caída notable en las solicitudes de asilo de ciudadanos de países como Colombia, Perú y Senegal, con disminuciones de hasta un 66% en algunos casos.
Pese a este notable descenso en determinadas nacionalidades, la CEAR también ha observado un aumento en las solicitudes de protección internacional procedentes de Venezuela y Mali, con incrementos del 29% y 50%, respectivamente. Este fenómeno se debe, en gran medida, a la influencia de las políticas migratorias adoptadas por el nuevo gobierno de Estados Unidos y el agravamiento de la situación conflictiva en la nación africana.
Otro de los puntos analizados por CEAR es la implementación de procesos de resolución de asilo que presentan preocupaciones por su falta de personalización. La organización remarca que la cifra récord de 160.663 decisiones tomadas en 2025 se debe a una “automatización” de las respuestas, lo que podría poner en riesgo un examen exhaustivo de cada solicitud para aquellas personas que buscan refugio en España.
En el último año, del total de solicitudes de asilo resueltas, sólo el 11% recibió una respuesta positiva, una caída de más de siete puntos en comparación con el año anterior, que ya había establecido un récord negativo en la Unión Europea. Además, aunque se ha registrado una leve disminución en el número de casos pendientes, todavía hay 218.731 personas esperando una resolución que es fundamental para su futuro.
Los directores de CEAR han expresado su inquietud ante el aumento de casos que son rechazados sin un estudio profundo, advirtiendo del riesgo de devolver a personas que enfrentan serias amenazas en sus países de origen. En este contexto, las resoluciones negativas han crecido casi un 77%, alcanzando un 42,5% del total de las decisiones, además de un porcentaje considerable de solicitudes archivadas.
Entre las nacionalidades que han visto un aumento significativo de solicitudes se encuentran también ciudadanos palestinos, somalíes y guineanos. La CEAR ha hecho eco del sufrimiento generado por el conflicto en Palestina, remarcando que la violencia del ejército israelí continúa impactando a su población.
Por otro lado, un notable 48% de las resoluciones favorables han beneficiado a personas de Mali, que también presentan la tasa de reconocimiento más alta, seguida de cerca por solicitantes de Burkina Faso, Somalia, Nicaragua y Palestina.
En relación a las llegadas a las Islas Canarias, CEAR ha informado que el descenso del 62% en estas cifras se debe a los acuerdos de externalización de fronteras con otros países, aunque se han comenzado a observar embarcaciones provenientes de regiones más al sur de África, lo que ha dado lugar a un aumento de solicitantes de Guinea.
Finalmente, la CEAR ha registrado un aumento en el número de llegadas a través de la ruta de Baleares, lo que indica un cambio hacia trayectorias más largas y peligrosas. Esta alteración en las rutas de migración es una clara señal de los desafíos que el nuevo Pacto de Migración y Asilo podría enfrentar, pues los factores que impulsan el desplazamiento forzado siguen aumentando cada año. La organización concluye que la forma de gestionar este fenómeno seguirá siendo una cuestión crucial para asegurar el cumplimiento del derecho internacional en el ámbito de la migración.
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