• martes 27 de septiembre del 2022
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Brasil atribuye los asaltos a las políticas indigenistas de Bolsonaro a los intereses por manejar a los indios

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La FUNAI repudia las críticas y protege que actuaron con "celeridad" en la búsqueda del indigenista Pereira y el periodista Phillips

Da Silva mantiene que las "atroces" expresiones de Bolsonaro sobre la desaparición fueron una "malinterpretación" de la prensa

MADRID, 20 Jul.

El presidente de la del gobierno Fundación Nacional del Indio (FUNAI), Marcelo Augusto Xavier da Silva, ha señalado que si las políticas indigenistas de avance del Gobierno de Brasil son tan atacadas es pues cuestionan "los intereses" de esos que siempre y en todo momento han usado a estas comunidades como un "masa manipulable".

"Si un indígena desea realizar un plan de avance sostenible en su área, que sea ambientalmente preciso, ¿por qué razón no puede?", se ha preguntado Da Silva, quien ha asegurado que una vez estas personas son "independientes" dejan de estar bajo "los intereses" de quienes siempre y en todo momento los han manipulado.

"A ciertos les atrae vender la imagen del indígena harapiento, del indígena humillado, del indígena haragán", dijo Da Silva a Europa Press a su paso por Madrid para ayudar a la XVI Asamblea General del Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe (FILAC), que se festeja en la Embajada brasileira este jueves 21 y viernes 22.

Da Silva ha defendido el modelo de política indigenista del Gobierno de Jair Bolsonaro como "un nuevo formato de situación", distanciado del clásico "paternalismo del Estado" que hasta la actualidad había tratado a los indígenas como "inútiles" y "desposeídos de derechos".

"No tenemos la posibilidad de imponer a los indígenas que sí desean realizarse que no lo hagan", dijo, cuestionando a esos que desean atribuirse como únicos portavoces de un colectivo compuesto por un "extenso abanico" de 304 etnias y mucho más de 270 lenguas.

"En esta pluralidad étnica es realmente difícil que permanezca solo una institución, o que ciertas se posicionen como dueñas de la realidad de la política indigenista de Brasil", ha argumentado en el momento en que se le ha preguntado por las varias críticas que recibieron las políticas medioambientales y también indigenistas de Bolsonaro en los propios colectivos y conjuntos de defensa de derechos de los pueblos originarios.

"Yo tengo el acompañamiento de muchas comunidades indígenas de Brasil y la realidad de lo que ocurre en Brasil no llega aquí", ha lamentado Da Silva, quien ha minimizado las críticas de los trabajadores de la FUNAI que organizaron una huelga hace un mes para reclamar su renuncia por sus políticas y expresiones con relación a la desaparición y asesinato del indigenista Bruno Pereira y el periodista británico Dom Phillips.

En relación a esto, Da Silva ha defendido "la velocidad" y "la responsabilidad" con la que actúo el Gobierno en el momento en que supo de estas desapariciones. Ambos navegaban por el Valle del Yavarí, entre las zonas mucho más inalcanzables de la Amazonia brasileira, hogar no solo de la mayor concentración de pueblos indígenas sin entrar en contacto, sino más bien asimismo ámbito de entre las mayores sendas de tráfico ilegal de materias primas y cocaína desde Perú con rumbo a Europa.

"La investigación se llevo a cabo con bastante celeridad. El Gobierno actuó con mucha prontitud (...) se desplegó a un total de 300 personas para la búsqueda, que se completó en precisamente diez días", ha recalcado.

A el interrogante sobre la carencia de personal y elementos que demanda la FUNAI, ha insistido en que no dejó de medrar la inversión en los últimos tres años, en el momento en que se realizó oficial su discutido ascenso, puesto que fue criticado por conjuntos indígenas y aplaudido por la bancada ruralista que protege los intereses del agronegocio en el Congreso.

Uno de las causas que motivaron la convocatoria de una huelga en la FUNAI fueron las "falsas" explicaciones --según un campo del funcionariado-- dadas por Da Silva en el momento en que se le cuestionó por la desaparición de Pereira y Phillips. En aquella ocasión, como en este momento, ha subrayado que no eran siendo conscientes de esa aciaga compañía emprendida por el indigenista y el periodista.

"Es esencial nombrar que no se nos dio a comprender esa expedición. Él no trabajaba para la FUNAI, él tenía una excedencia. La FUNAI no emitió ninguna autorización y tampoco tenía conocimiento de las amenazas que había estado tolerando por qué razón no se encontraba bajo nuestro servicio", ha solventado.

Los operativos, explicó, se hacen de forma conjunta con las fuerzas policiales y militares y que la autorización, así como ha aducido que existía la Unión de los Pueblos Indígenas del Valle del Yavarí (UNIVAJA) para quien trabajaba en ese instante Pereira, fue gestionada por una organizadora regional local.

"Quien dio esta autorización para entrar al área indígena fue la organizadora regional local de Atalaya del Norte --ayuntamiento en pleno Valle del Yavarí--. No fue admitida en Brasilia. Solo nos enteramos tras la desaparición. Este desarrollo jamás pasó por la sede en Brasilia", dijo.

"Esa expedición era una actividad muy osada. La FUNAI no autorizó esa operación (...). Tanto es conque en el momento en que fui a llevar a cabo un cómputo de la situación, solicité ver el desarrollo y lo autorizó única y de forma exclusiva la unidad regional", ha insistido.

Da Silva explicó que la FUNAI tiene 39 coordinaciones regionales y que más allá de que tienen autonomía administrativa y financiera, "en el caso de peligro se piensa que la manera más óptima de seguir administrativamente" es con la participación de Brasilia. "Eso fue lo que no se realizó", ha zanjado.

Pereira estuvo haciendo un trabajo a lo largo de años para la FUNAI, pero en 2021 solicitó una excedencia sin remuneración aduciendo que el ámbito que llegaba de la altas instancias de esta oficina del gobierno era hostil y que no se hacía lo bastante para establecer políticas indigenistas que marcaran la diferencia.

Sin embargo, Da Silva recalca que los servicios de temas internos ignoraban estas demandas y que más allá de que Pereira creía que se llevaban a cabo malas prácticas en la FUNAI, debió haberlo puesto en conocimiento de la Fiscalía y el resto de autoridades eficientes.

No solo la presunta tardanza de las autoridades fue criticada por un lado de la sociedad brasileira y también en todo el mundo. Lo que mucho más ocasionó indignación fueron las "atroces" expresiones, según Amnistía Internacional, que el presidente Bolsonaro profirió en el momento en que se llevaba a cabo la búsqueda.

Para Da Silva, que Bolsonaro afirmara que si Pereira y Phillips cayeron al río "poca cosa va a sobrar" y que "ese inglés se encontraba mal visto" por su trabajo denunciado a los 'garimpeiros' (extractores irregulares de oro), son expresiones que fueron "malinterpretadas por la prensa".

"La situación allí era muy osada. Creo que la actuación debió ser comunicada a la base y llevada a cabo con acompañamiento policial, no de la manera en que se realizó", expresó en exactamente la misma línea que Bolsonaro.

En relación a las críticas que estuvo recibido Bolsonaro por su políticas indigenistas, Da Silva ha insistido en que son el Gobierno que "mayor inversión hicieron" y se ha preguntado por qué razón entonces "muchas" de las comunidades indígenas que viven en la frontera con Venezuela migran para Brasil.

"Imaginemos que Brasil tiene una 'mala' política indigenista, ¿entonces por qué razón se están yendo de Venezuela para Brasil? Es absurdo, no posee lógica", ha expuesto, alertando por su parte de la dificultad que piensa para ellos llevar a cabo en frente de una crisis de "asilados indígenas" que proceden de Venezuela.

"Escapan del apetito (...). En Venezuela son expulsados (...) y no veo a los organismos de todo el mundo charlar sobre este tema", ha protestado.