• viernes 07 de octubre del 2022
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Barcelona'92, el enorme cambio de los Juegos Paralímpicos

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MADRID, 3 Sep.

Los Juegos Paralímpicos de Barcelona de 1992, que se festejaron del 3 al 14 de septiembre, brindaron continuidad al éxito de los Olímpicos de semanas antes y supusieron del mismo modo un enorme éxito deportivo y organizativo, marcando un antes y un después en la concepción de este acontecimiento y el comienzo del paulatino desarrollo del deporte para discapacitados en España, que rayó a enorme nivel en el acontecimiento.

Durante 12 días, los más destacados atletas con discapacidad compitieron en la Ciudad Condal en unos Juegos que, de la misma los Olímpicos, fueron considerados como los más destacados de la historia en rivalidad probablemente con los de Pekín 2008 y, más que nada, con los de Londres 2012, estos festejados en un país con una gran cultura deportiva en esta faceta.

Para Barcelona, que acogió la IX edición de estos Juegos de Verano, supuso indudablemente una enorme transformación y desde ahí, marcó lo que sería el continuo desarrollo del Movimiento Paralímpico que se volvió a conseguir con un inigualable nivel organizativo, gracias, en decisión correcta, a que por vez primera solo existió un Comité Organizador para tratar los puntos de los 2 acontecimientos que centraron la atención sobre la ciudad más importante catalana a lo largo de mucho más de un mes.

Más de 9.000 millones de pesetas de presupuesto tuvo la división del COOB'92 para estos Juegos, apuntada por Joan Coll, con prácticamente la mitad aportados por Fundación ONCE, organismo que jugó un papel clave para su organización.

España 'descubrió' el deporte para discapacitados en su mayor expresión y el público, de menos a mucho más, respondió llenando las gradas, superando aun las esperanzas tanto de los propios competidores, poco acostumbrados a sentir tanto el calor de la multitud, como de los organizadores. Además, los atletas lograron competir en los más destacados niveles de los olímpicos.

Según los datos del Comité Paralímpico Español, mucho más de 2,3 miles de individuos asistieron a estos Juegos Paralímpicos, 65.000 a una Ceremonia de Inauguración el 3 de septiembre en el Estadio de Montjuic, que repitió el modelo que había deslumbrado semanas antes, con unas simbólicas gigantes manos blancas que ondeaban todos y cada uno de los espectadores y un encendido del pebetero efectuado del mismo modo por el personaje principal del 25 de julio de 1992, el arquero Antonio Rebollo, ganador tras una plata en tiro con arco.

En la apertura, encabezada por SM la Reina Doña Sofía, presidenta de honor de la cita, asimismo actuaron los tenores Josep Carreras y Montserrat Caballé y el artista Joan Manuel Serrat y el cosmólogo Stephen Hawking lanzó un mensaje a los presentes mediante los videomarcadores del estadio donde resaltó que los Juegos representaban para la gente con discapacidad "una ocasión de superación".

"Todos somos minusválidos de alguna forma. Atletas paralímpicos les requerimos, sin estos Juegos no tenemos la posibilidad de meditar que la celebración fué redonda", expresó el alcalde Pasqual Maragall, al paso que José María Arroyo, presidente de la Fundación ONCE, recordó a los competidores que estaban en Barcelona "para probar que en el deporte no hay barreras ni límites". La abundante delegación de españa de prácticamente 300 personas fue portaestandarte por Javier Salmerón, deportista catalán con parálisis cerebral.

A partir de ese día, empezó la competición enserio y, en armonía con el acontecimiento y su condición de anfitrión, España firmó una espléndida actuación. Las previsiones ubicaban en cerca de 70 el número de medallas a la que aspiraban los atletas españoles que 4 años antes en Seúl había logrado 43, 18 oros, 13 platas y 12 bronces. Pero a pesar de que la enorme mayoría no tenía solamente ayudas para su preparación, puesto que por entonces no existía ni se tenía sosprechado un Plan ADOP, rayaron a enorme nivel y superaron todas y cada una de las esperanzas con 107 preseas: 34 oros, 31 platas y 42 bronces.

El atletismo y la natación fueron los deportes líderes de la delegación nacional con 48 y 43 metales respectivamente, a pesar de que los deportistas sumaron 22 medallas doradas por las siete de los bañistas. 48 preseas corrieron al cargo de los atletas con discapacidad visual, 47 de los discapacitados físicos y 12 de los atletas con parálisis cerebral. España sumó en nueve deportes y concluyó quinta del medallero tras los Estados Unidos (175), Alemania (171), Gran Bretaña (128) y Francia (106, pero mucho más oros -36-).

Y de entre todos y cada uno de los atletas, hubo 2 que sobresalieron, los dos deportistas. La burgalesa Purificación Santamarta, deficiente visual de la clase T11 y ganadora de tres medallas en Seúl (un oro y 2 platas), conquistó 4 oros, dando muestras de su condición de velocista al controlar los cien, 200 y 400, y de mediofondista al ganar los 800. Esta vendedora de cupones fue una de las considerables leyendas del deporte paralímpico español hasta el momento en que surgió la bañista aragonesa Teresa Perales.

También en el tartán del Estadio Olímpico relució el vizcaíno Javier Conde, que asimismo aportó 4 metales dorados. El deportista, discapacitado físico de la clase TS4, fue imbatible en el mediofondo y el fondo y subió como mucho prominente del podio en los 800 metros, 1.500 metros, 5.000 metros y diez.000 metros en los que eran además de esto sus primeros Juegos. Posteriormente, ganó otros cinco metales hasta su última participación en Pekín.

Otro principiante, el nadador discapacitado físico balear Xavi Torres, fue el personaje principal en la piscina Bernat Picornell de donde se fue con cinco medallas: un oro en el relevo 4x50 libre, 2 platas en 150 estilos (SM4) y en el relevo 4x50 estilos y 2 bronces en los 50 mariposa (S3) y en los cien braza (SB3). El deportista catalán Marcelino Paz y la bañista guipuzcoana Arancha González asimismo fueron personajes principales con tres oros cada uno de ellos.

Pero estos enormes éxitos se han quedado 'empequeñecidos' por la demostración de la bañista discapacitada visual estadounidense Trischa Zorn, que ganó 12 medallas, diez oros y 2 platas, al paso que su compatriota John Morgan se llevó diez asimismo de la piscina, entre ellas ocho doradas. Otro estadounidense, el deportista Bart Dodson, se colgó ocho oros.

Y la celebración se cerró el día 14 de septiembre en el Estadio Olímpico con una Ceremonia de Clausura donde, como había sucedido un mes antes, el importancia fue para la música, un truco de magia con Petra, la mascota de la cita y leal amiga de Cobi, y un colosal castillo de fuegos artificiales con el que Barcelona puso fin a un mes y medio de duro trabajo para poner el listón prominente para las futuras sedes olímpicas y paralímpicas.