• viernes 07 de octubre del 2022
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'Arte Warmi', el emprendimiento de Codespa para contribuir a mujeres indígenas bolivianas por medio de la tendencia

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MADRID, 27 Ago.

La ONG Codespa ha reforzado su emprendimiento Arte Warmi, una idea que reúne moda y tradición textil que apoya a cien mujeres en Bolivia, con la incorporación del diseñador Juan Carlos Pereira, quien creó una compilación textil adjuntado con indígenas.

La tarea que lleva a cabo Codespa en el país se enfoca en la creación de chances para los mucho más atacables a través del impulso de los mercados rurales y elmacceso a la capacitación, provocando empleo y apoyando a los nuevos negociantes locales. La fundación asimismo implica a otras instituciones públicas y privadas con el propósito de hacer resoluciones sostenibles y agrandar esos mercados.

Desde 2017, Codespa coopera con las comunidades Kurmi y Kallawaya, de la zona del Lago Titicaca, para hacer mas fuerte el posicionamiento de su emprendimiento Arte Warmi Eco Social, que ha ayudado a progresar los canales de distribución y la estandarización de los procesos productivos, apostando por la distinción y la optimización de los modelos.

Las técnicas con las que se desarrollan los tejidos, iconografías y colores hacen que esta clase de artesanía sea apreciadísima, pero que, al unísono, padezca de intrusismo con la aparición de lonas sintéticas y procesos industrializados, lo que hace que de a poco las técnicas habituales se vayan perdiendo.

El diseñador Juan Carlos Pereira, de origen boliviano, es el alma creativa que hay tras la marca Juan de la Paz. De origen boliviano, desde hace tiempo fué un enorme admirador de la riqueza que dan las áreas despobladas y mucho más genuinas de su país. Conoció el trabajo de Arte Warmi Eco Social por medio de las comunidades y, movido por su sueño de integrar elementos habituales en sus diseños y su deber con la tendencia sostenible, no vaciló en ayudar con las artesanas.

De esta colaboración han surgido múltiples piezas, de las que resalta una cubierta de lana de alpaca negra decorada con una franja de iconografías que cuentan las leyendas de estas comunidades. Esta cubierta tarda seis meses en hacerse, puesto que utiliza las técnicas ancestrales heredadas de generación en generación por las mujeres Kurmi y Kallawaya. Además, asimismo recobra la ganadería de la alpaca negra, que dejó de fomentarse gracias a que su lana es realmente difícil de teñir.

Ha sido un desafío para las artesanas y sus comunidades regresar a usar entendimientos ancestrales y recobrar tintes naturales, técnicas y también iconografías que estaban olvidadas, pero el comprensión al que llegaron Pereira y las artesanas y "artistas", como él las llama, fué un éxito. Han conocido aunar la riqueza de los dos mundos y han elaborado diseños atemporales que asistirán a las artesanas a llegar a nuevos y mejores mercados integrando lo clásico con lo moderno, recobrando lo natural en su artesanía.

"Ahora se charla de las practicas sostenibles, los tintes naturales, la tendencia ecológica, cero desperdicios, el respeto animal, etcétera., tal y como si fuera algo nuevo, en el momento en que de todos modos en este lado del mundo estas prácticas son intrínsecas. Para mí ese es el auténtico lujo, ofrecerle valor a eso que haces, no solo un valor económico. No es algo que consigas obtener en cualquier ubicación", explicó Pereira.

Junto a Pereira trabajó María Pastora Callampa, portadora de saberes milenarios. Ella, con 54 años y siete hijos, se encuentra dentro de las artesanas de Arte Warmi Eco y tiene un enorme dominio sobre el trabajo artesanal pero, antes del emprendimiento, sentía que su trabajo no era reconocido. Ahora, mediante la capacitación recibida, pudo recobrar y prosperar sus entendimientos y se siente mucho más segura de sí. De hecho, las artesanas han formado una junta directiva para progresar su organización y Pastora pertence a las líderes adjuntado con su hermana Evarista, que es la presidenta.

"Ahora siento que mi trabajo está mucho más valorado. Me siento mucho más

segura y tomo resoluciones, participio en mi red social pues mi

trabajo importa", cuenta. María Pastora, de la misma el resto mujeres indígenas, artesanas y "artistas" que forman parte en el emprendimiento, se siente orgullosa de sus orígenes, de sus técnicas y de su red social. Defiende el tejido andino como un comprender milenario, no solo un trozo de lona, sino más bien un aparato con vida propia que cuenta una historia, la suya.