Análisis del estado y características del cuerpo docente en las universidades españolas.
Un reciente estudio ha sacado a la luz un dato preocupante sobre la composición del profesorado en las universidades españolas: la media de edad de los docentes se encuentra en 49,5 años, con un 18,7% de ellos superando los 60 años. Este fenómeno del envejecimiento es más notable en el ámbito de la universidad pública, donde la media asciende a 50,4 años, en comparación con los 45,7 años de las universidades privadas.
En las universidades estatales, el 21,3% del Personal Docente e Investigador (PDI) tiene más de 59 años y un 34,9% se encuentra en la franja de 50 a 59 años. Estos datos apuntan a la necesidad urgente de una renovación del 56,2% del personal antes del año 2045.
Estos hallazgos se desprenden del Informe CYD 2025, que analiza el estado del PDI en las instituciones de educación superior. La información refleja la crítica situación en la que se halla el sistema universitario, que requiere de un relevo generacional con carácter prioritario.
Los datos para el curso 2023-2024 indican que el número de docentes ha crecido, principalmente gracias a las universidades privadas, poniendo de manifiesto la apremiante necesidad de modernizar la plantilla, cuya media de edad ronda los 50 años. Se recalca, por tanto, la urgencia de introducir juventud en los cuerpos académicos.
El informe también destaca otras inquietudes que enfrenta el PDI, como la brecha de género. Las mujeres se ven subrepresentadas en los puestos de mayor responsabilidad, y su presencia disminuye conforme escalan en el ámbito profesional. Además, hay una clara falta de representación femenina en las disciplinas STEM.
En el presente curso, el PDI de las universidades españolas alcanza los 141.887 docentes, lo que representa un incremento del 20,1% respecto al ciclo académico 2015-2016. Este aumento ha sido especialmente notable en las universidades privadas, que han visto elevar su personal en un 63,7%, en contraste con el 12,8% de las públicas, alcanzando ya el 19,7% del total del Sistema Universitario Español (SUE).
A nivel general, las estadísticas recientes revelan que las mujeres constituyen el 44,6% del PDI, lo que representa un ligero aumento de 3,7 puntos desde 2015. Aunque al principio de la carrera académica se observa cierta paridad, la situación se torna adversa a medida que se avanza profesionalmente; menos del 35% de las cátedras están ocupadas por mujeres, y solo el 27% de los rectorados son liderados por féminas.
El informe evidencia además una notable desigualdad en función de las áreas de conocimiento. Más del 50% de los docentes en Educación y Salud son mujeres, mientras que en disciplinas como Ingeniería e Informática, su representación cae a un 25,7% y un 20%, respectivamente, lo que indica una polarización creciente desde 2015.
Los datos de 2023-2024 demuestran que el 56,7% del PDI tiene tiempo completo, y el 60,3% cuenta con plaza estable. En las universidades públicas, el 61% tiene dedicación completa, aunque menos del 55% es parte de la plantilla fija. En contraposición, en las privadas, menos del 40% trabaja a tiempo completo, pero más del 85% de los contratos son indefinidos.
La Fundación CYD ha señalado que la nueva Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU) ha traído consigo cambios en la estructura laboral, con una desaceleración en la caída de funcionarios, una disminución de los asociados, y un aumento en las figuras de ayudante doctor y catedráticos permanentes.
El informe también aborda la producción investigadora, revelando que el 88,5% del profesorado funcionario cuenta con al menos un sexenio de investigación, lo que sugiere que ha mejorado la acreditación de su actividad en este ámbito. Sin embargo, el 66,8% de los doctores continúa en la misma universidad donde completó su tesis, un patrón más evidente en las instituciones públicas (73%), aunque esta situación ha mostrado un pequeño descenso en los últimos años, dejando al descubierto un problema persistente de endogamia en el sistema académico.