Amnistía Internacional exige investigar el ataque iraní en Israel como un "crimen de guerra" tras el fallecimiento de 9 personas.
El día 31 de marzo en Madrid, la organización no gubernamental Amnistía Internacional (AI) ha hecho un llamado urgente sobre un reciente ataque en Beit Shemesh, Israel, que resultó en la muerte de nueve personas y dejó a decenas más heridas. Según AI, este incidente debe ser objeto de una investigación por crímenes de guerra, citando el uso de armamento por parte de Irán como una clara violación del Derecho Internacional Humanitario.
Erika Guevara-Rosas, directora de Investigación, Incidencia Política y Campañas de la ONG, resaltó la peligrosidad del armamento empleado, describiéndolo como "extremadamente impreciso" y con una ojiva de gran tamaño, lo que lo hace inadecuado para su utilización en zonas de alta densidad poblacional.
El ataque ocurrió el 1 de marzo durante el inicio de un conflicto bélico y resultó en la destrucción tanto de una sinagoga como de un refugio antiaéreo, espacios que deberían haberse considerado seguros para la población civil. La tragedia se vio agravada por la pérdida de vidas inocentes, incluidos cuatro niños, tal como indicó Guevara-Rosas.
La representante de AI subrayó que el uso de un misil balístico por parte de Irán convierte el ataque en un acto indiscriminado, lo que viola de manera flagrante las normas del Derecho Internacional Humanitario. "Causar muertes o lesiones a civiles a través de un ataque indiscriminado se clasifica como un crimen de guerra", afirmó, al tiempo que exigió una investigación objetiva sobre los hechos y pidió la responsabilidad judicial para quienes sean considerados culpables.
Además, Amnistía Internacional lleva a cabo una verificación de las imágenes disponibles en redes sociales, las cuales muestran la trayectoria de la munición que impactó Beit Shemesh. Según la ONG, las pruebas visuales son consistentes con el uso de un misil balístico y no corresponden a otros tipos de armamento como misiles de crucero o drones. Las imágenes posteriores al ataque revelan el devastador estado de la sinagoga y los extensos daños en un área de aproximadamente 500 metros alrededor del sitio del impacto.
A pesar de la gravedad del ataque, la investigación de la ONG no logró identificar la existencia de objetivos militares legítimos en la zona, señalando que la instalación militar más próxima se encuentra a unos 3.5 kilómetros al oeste del área afectada, lo que plantea interrogantes sobre la justificación del ataque.