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Deportes 30 de Marzo de 2026 · 08:43h 5 min de lectura

Amnistía Internacional advierte sobre posible represión en el Mundial y exige protección de derechos humanos a los organizadores.

En Madrid, el 30 de marzo, la ONG Amnistía Internacional ha expresado su profunda preocupación ante la inminente Copa Mundial de la FIFA, alertando sobre la posibilidad de que se convierta en un "escenario de represión" y en un vehículo para prácticas autoritarias. La organización humanitaria ha instado a los gobiernos de los países organizadores y a la FIFA para que prioricen la seguridad y los derechos de todos los involucrados, incluyendo aficionados, jugadores, periodistas y comunidades locales.

Con menos de un mes para el inicio del torneo, Amnistía Internacional ha señalado que el lema de la FIFA, "el fútbol une al mundo", contrasta drásticamente con la realidad de los gobernantes de los países anfitriones, que frecuentemente recurren a tácticas divisivas. El informe presentado, titulado 'La humanidad debe triunfar: Defender los derechos y abordar la represión en la Copa Mundial de la FIFA 2026', pone de manifiesto estas preocupaciones.

La ONG asegura que "aún se está a tiempo" para evitar que el evento se convierta en un refugio de represión y autoritarismo. Por ello, ha pedido a los gobiernos organizadores que respeten sus obligaciones bajo el Derecho Internacional. Asimismo, ha subrayado la significativa influencia que tienen la FIFA y los patrocinadores en la protección de los derechos humanos de todos los que participarán en el evento.

En el informe, Amnistía advierte que los aficionados en Canadá, México y Estados Unidos enfrentan serios riesgos relacionados con los derechos humanos, que se ven exacerbados por las severas políticas de inmigración de Estados Unidos. Este país, sede de tres cuartas partes de los partidos, está bajo una "emergencia de Derechos Humanos", lo que genera inquietud entre los que viajarán para disfrutar del Mundial.

Se menciona que el gobierno estadounidense ha deportado a más de 500.000 personas en 2025, cifra que supera considerablemente el número de asistentes previstos para la final en el Estadio MetLife. Steve Cockburn, director de Justicia Económica y Social de Amnistía, alerta sobre la ola de detenciones y deportaciones llevadas a cabo sin el respeto a los debidos procesos, lo que ha puesto en jaque la libertad y seguridad de millones.

Amnistía Internacional destaca que estas políticas han desintegrado comunidades y generado un clima de miedo en un Estados Unidos que atraviesa un periodo de gran inestabilidad, un entorno del que tampoco escaparán los aficionados que asistan al Mundial.

El informe también enfatiza que las ciudades anfitrionas han experimentado una creciente represión bajo el gobierno de Estados Unidos, ejemplificada por la movilización de tropas de la Guardia Nacional en los momentos de protestas contra las políticas migratorias. Esto ha comprometido la capacidad de los ciudadanos para manifestarse libremente.

Particularmente, las ciudades de Dallas, Houston y Miami han establecido acuerdos que permiten la colaboración de sus fuerzas policiales con el ICE, lo que puede agudizar la vulnerabilidad de los inmigrantes y propiciar prácticas discriminatorias en nombre de la seguridad.

Asimismo, Cockburn advierte que tanto la FIFA como las autoridades estadounidenses han fallado en ofrecer garantías sobre la seguridad de aficionados y comunidades locales ante la posibilidad de redadas y detenciones. Aunque solo cuatro de las 16 ciudades organizadoras han presentado planes relacionados con derechos humanos, ninguno de estos incluye mecanismos para proteger a los inmigrantes de abusos.

Por otro lado, México ha desplegado un contingente de 100.000 agentes de seguridad, en un contexto de alta violencia, lo que incrementa el riesgo para quienes planean protestar pacíficamente durante la inauguración en el Estadio Azteca. Estas mujeres activistas buscan justicia por sus seres queridos desaparecidos, lo que resalta la tensión social en el país anfitrión.

Dada esta situación, Amnistía ha hecho un llamado urgente para que se tomen medidas que garanticen que el espíritu del futbol no se ve empañado por la represión. Han subrayado la importancia de que los derechos de los aficionados, comunidades, jugadores, periodistas y trabajadores sean priorizados durante el torneo.

La organización pide la protección del derecho a la libertad de expresión y reunión pacífica, tanto dentro como fuera de los estadios, y aboga por la no utilización de fuerzas militares para funciones policiales. También exigen acabar con las redadas indiscriminadas y el uso de perfiles raciales, así como garantizar que las actividades relacionadas con la Copa Mundial no sean objeto de acción por parte de agentes de inmigración.

Adicionalmente, han solicitado la eliminación de restricciones de viaje discriminatorias hacia Estados Unidos y medidas efectivas para proteger a los aficionados, incluyendo a aquellos miembros de la comunidad LGTBIQ, frente a cualquier tipo de discriminación y abuso.

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