• jueves 02 de febrero del 2023
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Amnistía Internacional acusa a España y Marruecos de "crímenes de derecho en todo el mundo" en la frontera de Melilla

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MADRID, 13 Dic.

Amnistía Internacional ha acusado a España y Marruecos de cometer "crímenes de derecho en todo el mundo" el pasado 24 de junio en la valla de Melilla, donde fallecieron por lo menos 37 personas del África subsahariana que procuraban atravesar desde Marruecos a España. Además, otras 77 prosiguen desaparecidas desde ese momento. Así lo demanda en un informe anunciado este martes, en el momento en que se marchan a cumplir seis meses de la catástrofe.

"Las autoridades españolas y marroquíes prosiguen negando cualquier compromiso en la matanza de Melilla. Hay una montaña creciente de pruebas de graves y múltiples violaciones de los derechos humanos, incluyendo las muertes ilícitas y los pésimos tratos a personas asiladas y migrantes y, hasta hoy, la carencia de información sobre la identidad de la gente fallecidas y el destino de la gente desaparecidas", ha proclamado la asesora general de Amnistía Internacional, Agnès Callamard.

"Esto huele a encubrimiento y racismo, y echa sal en lesiones ahora dolorosas. Es primordial que los dos gobiernos aseguren la realidad y la justicia por lo ocurrido ese día para eludir que vuelva a suceder", ha añadido.

Basándose en testimonios de presentes presenciales, imágenes de vídeo y de satélite, el informe, que se titula 'Lo golpearon en la cabeza para revisar si se encontraba fallecido. Pruebas de crímenes de derecho en todo el mundo realizados por España y Marruecos en la frontera de Melilla', señala lo que sucedió en el momento en que 2.000 inmigrantes y asilados procuraron atravesar a Melilla mediante un paso fronterizo popular como 'Vecindario Chino'.

Amnistía Internacional escribió a los gobiernos de Marruecos y España para solicitarles que compartiesen información sobre el estado de las indagaciones y compartió con los dos un comprendio de los descubrimientos en el mes de noviembre pero afirma que no ha recibido respuestas.

El informe apunta que los hechos sucedidos aquel ese día eran predecibles y la pérdida de vidas, evitable. Así, declara que en los meses y días anteriores al 24 de junio, asilados y migrantes en los aledaños de Melilla, fueron objeto de crecientes asaltos por la parte de las fuerzas de seguridad marroquíes y que a varios les quemaron y destrozaron sus pertenencias, lo que llevó a miles a caminar hasta la frontera.

Según apunta el archivo, conforme se aproximaban, la policía les arrojó piedras y les lanzó gases lacrimógenos en espacios cerrados, y varios de los heridos siguieron siendo golpeados y pateados mientras que yacían en el suelo, semiinconscientes o inconscientes.

Amnistía Internacional recopila testimonios como el de Zacharias, chadiano de 22 años: "Las fuerzas de seguridad marroquíes y españolas nos tiraban de todo, bombas de gas, piedras, balas de goma, pelotas de goma. No podíamos ver nada y nos costaba respirar", cuenta.

A partir del Laboratorio de Pruebas de Amnistía Internacional, un modelo tres dimensiones inmersivo y una reconstrucción visual de los hechos, el archivo dibuja una visión "espeluznante" de los hechos y las acciones de las fuerzas de seguridad que "tienen la posibilidad de equivaler a tortura y tienen la posibilidad de haber dado sitio a asesinatos ilícitos".

"Daba la sensación de que la policía marroquí nos dio espacio para llegar, entonces nos acorralaron. Nos comenzaron a disparar con gas, nos tiraron bombas acústicas. Todos procuraban desplazarse por donde podían, era un caos", enseña Omer, un joven de 21 años de Sudán. Por su parte, Salih, sudanés de 27 años, afirma que la policía de españa les "roció los ojos" mientras que la policía marroquí les "tiraba piedras a la cabeza".

El informe asimismo demanda que ni las autoridades marroquíes ni las españolas dieron asistencia médica rápida y correcta a los heridos y que negaron el ingreso a la región a un aparato de ambulancias de la Cruz Roja, mientras que decenas y decenas de migrantes han quedado desatendidos a pleno sol a lo largo de cuando menos ocho horas.

Un entrevistado ha dicho a Amnistía Internacional que los agentes de seguridad españoles forzaron a los heridos a atravesar la frontera con Marruecos más allá de que estaban "sangrando o con lesiones abiertas".

Además, Amnistía apunta que muchas de la gente devueltas sumariamente a Marruecos fueron presas y sometidas a nuevos abusos y crueldad. Un niño sudanés de 17 años aseguró a Amnistía Internacional que él, adjuntado con "todas y cada una la gente capturadas por la policía", fueron llevadas "por la policía marroquí a la prisión", y después en la prisión las "golpearon con martillos en la cabeza hasta el momento en que murieron".

Asimismo, apunta que precisamente 500 personas fueron trasladadas en autobús a partes recónditas del país donde fueron desposeídas de sus pertenencias y lanzadas al filo de la carretera sin atención médica. Algunas personas afirmaron a Amnistía Internacional que fueron trasladadas por fuerza a mucho más de 1.000 km de distancia.

La organización demanda que ni el gobierno marroquí ni el español han anunciado desenlaces preliminares de ninguna investigación sobre el número de personas que fallecieron y las causas de la desaparición; que no han anunciado todas y cada una de las imágenes y que las autoridades españolas se han negado a abrir una investigación sin dependencia.

También señala que las autoridades marroquíes hicieron prácticamente irrealizable que las familias y las ONG efectúen buscas de desaparecidos y fallecidos. Jalal, hermano de Abdel Shakour Yehia, sudanés de 24 años, ha dicho a Amnistía Internacional: "Si mi hermano estuviese vivo, se habría puesto en contacto con nosotros, conque pienso que está desaparecido".

"La fuerza ilícita usada en Melilla dejó una mácula indeleble no solo en las manos de las fuerzas de seguridad marroquíes y españolas, sino más bien asimismo en las manos de todos los que impulsan políticas migratorias racistas, fundamentadas en la posibilidad de infligir daño y crueldad contra quienes procuran atravesar fronteras. En sitio de fortificar las fronteras, las autoridades tienen que abrir sendas seguras y legales para la gente que procuran seguridad en Europa", ha subrayado Agnès Callamard.