• viernes 07 de octubre del 2022
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Amnistía demanda que el ataque ruso contra el teatro de Mariúpol fue "un claro delito de guerra"

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La ONG charla de cuando menos diez fallecidos y destaca que "probablemente" hubo "considerablemente más" muertos

MADRID, 30 Jun.

La organización no del gobierno Amnistía Internacional ha denunciado este jueves que el ataque perpetrado el 16 de marzo por las fuerzas rusas contra el teatro de Mariúpol (sureste), supuso "un claro delito de guerra" que se saldó con la desaparición de cuando menos diez personas.

En su informe 'Children: El ataque contra el Teatro Dramático Regional de Donetsk en Mariúpol, Ucrania', documenta de qué forma el ataque fue probablemente realizado de manera deliberada pese a entender que cientos y cientos de civiles se refugiaban en las instalaciones.

"Después de meses de estricta investigación, análisis de imágenes de satélite y entrevistas con decenas y decenas de presentes, llegamos a la conclusión de que el ataque fue un claro delito de guerra cometido por fuerzas rusas", aseguró la asesora general de Amnistía Internacional, Agnès Callamard.

Así, ha apuntado que "bastante gente resultaron lesiones o perdieron la vida en este sin corazón ataque" y ha destacado que "probablemente sus muertes fuesen ocasionadas por el ataque deliberado de fuerzas rusas contra civiles ucranianos".

"El Tribunal Penal Internacional (TPI) y todas las otras instancias que tienen rivalidad en temas de crímenes realizados a lo largo de este enfrentamiento tienen que investigar este ataque como delito de guerra. Todos los causantes tienen que rendir cuentas por ocasionar tanta muerte y destrucción", ha argüido Callamard.

En este sentido, aseguró que "por aire y por tierra, las fuerzas rusas han realizado en Ucrania una matanza de civiles bien documentada y deliberada". Así, ha reseñado que "es requisito efectuar con urgencia indagaciones pormenorizadas para realizar rendir cuentas a los autores de semejantes actos por las graves lesiones y pérdidas de vidas de civiles que han provocado, tal como por los gigantes daños ocasionados a infraestructuras civiles".

La investigación llevada a cabo por Amnistía Internacional, que tiene entrevistas a sobrevivientes y junta datos digitales sobre el ataque, contempla que el bombardeo fuera perpetrado por aeroplanos de guerra rusos que lanzaron 2 bombas de 500 kilos que reventaron de manera simultánea.

Asimismo, ha señalado que las aeronaves que con mayor posibilidad realizaron el ataque fueron aeroplanos de combate como el Su-25, el Su-30 o el Su-34, mientras que ha incidido en que las pesquisas han tolerado finalizar que el ataque aéreo es la explicación mucho más verosímil para el hecho.

Amnistía Internacional ha señalado además de esto que el teatro de Mariúpol se transformó en una región segura para la población que procuraba escapar de los combates y ha añadido que además de esto era un centro de distribución de medicina, agua y alimentos y un punto de acercamiento para la gente que aguardaban a ser evacuadas aparte de corredores humanitarios.

En esta línea, ha puntualizado que el edificio era precisamente identificable como un fin civil, "quizás mucho más que ningún otro rincón de la región", al paso que los habitantes habían escrito en cirílico la palabra 'pequeños' en los aledaños para aceptar a los pilotos rusos ser siendo conscientes de la existencia de menores en el teatro.

Por otra sección, la ONG indicó que por lo menos diez personas fallecieron a raíz del ataque y, más allá de que ha alertado de que "probablemente" la cifra de fallecidos sea mayor, indicó que "un elevado número de personas habían descuidado el teatro a lo largo de los un par de días anteriores al ataque.

Amnistía ha reconocido que "esta estimación es inferior a los recuentos precedentes" --que llegaron a charlar de entre 300 y 600 fallecidos-- y ha señalado que la mayor parte de los que continuaban en el teatro estaban en el sótano y otras zonas protegidas del encontronazo directo de la explosión.

Los entrevistados para la realización del informe dieron los nombres terminados de 4 de los muertos y los de otras tres personas que pensaban que habían fallecido en el altercado. Además, sobrevivientes han señalado que habían visto cadáveres de personas no identificadas.

Así, ha detallado que la explosión de las bombas destrozó las paredes interiores lindantes al lado de los laterales del espacio para actuaciones y abrieron brechas en los muros de carga exteriores, provocando 2 zonas de escombros primordiales en las testeras nororiental y suroccidental del edificio, algo aparente en imágenes por satélite tomadas minutos tras el ataque.

Igor Moroz, de 50 años y que estaba en los aledaños del teatro en el instante del ataque, ha contado lo sucedido. "Todo ocurrió frente nuestros ojos. Estábamos a 200 ó 300 metros (en el momento en que) sucedió la explosión. Pude oír un avión y el sonido de bombas al caer. Después vi el tejado (del teatro) levantarse", aseguró.

En esta línea, Gregory Golovniov, asimismo de 50 años, ha manifestado que "iba caminando por la calle que transporta al teatro" en el instante del ataque, instante en el que escuchó el estruendos de un avión. "En aquel instante no le presté ninguna atención por el hecho de que volaban todo el tiempo por allí", ha añadido.

"Vi explotar el tejado del edificio. Saltó 20 metros y después se desmoronó", ha recalcado. Entonces vi bastante humo y escombros. No podía opinar lo que veían mis ojos pues el teatro era un santuario. Había 2 enormes letreros que afirmaban 'pequeños', ha lamentado.

Vitali Kontarov, de 48 años, ha señalado que antes del ataque "se oyó el estruendos de aeroplanos". "Vi disparar 2 misiles desde entre los aeroplanos hacia el teatro", ha señalado.

Por su parte, una mujer menor de 20 años que se encontraba asilada en el sótano con su novio y su madre ha apuntado que "en un segundo, todo cambió" y que "todo brincó por los aires". "La gente empezó a chillar. Estaba lleno de polvo. Vi gente sangrando. Agarramos nuestros documentos y salimos. Algunas personas no tuvieron tanta suerte", ha contado.

Yehven Hrebenstski aseguró que halló el cuerpo de su padre en la salón de recitales. "Había bastante gente lesiones", ha sostenido, mientras que ha añadido que "había policías tratando sacar a la multitud de los escombros".

"Al comienzo vi su brazo. Primero vi una mano que me resultó familiar. Conocemos la mano de nuestros conocidos cercanos. Tenía la cara cubierta de sangre. Tenía el cuerpo cubierto de ladrillos. No deseé que mi madre lo viese", ha manifestado.

En esta línea, Dimitri Simonenko ha señalado que estuvo con Luba Sviridoba hasta antes de su muerte gracias a las lesiones sufridas en el bombardeo . "Estaba dificultosamente herida. Logró arrastrarse fuera de los escombros. Nos solicitó que recordásemos su nombre, por el hecho de que intuyó que iba a fallecer", ha subrayado.

Amnistía Internacional hizo hincapié en que ninguno de los sobrevivientes o el resto de presentes entrevistados dieron información que indique que el teatro era utilizado como base de operaciones por la parte del Ejército o de que fuera un espacio para la publicación de asaltos o el almacenaje de armas.