• sbado 03 de diciembre del 2022
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Alejandro Palomas, que padeció abusos en la niñez: "No he ido al Defensor del Pueblo por el hecho de que me semeja inútil"

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Demanda al Gobierno que solicite "perdón" y desea que Pedro Sánchez le reciba por segunda vez

MADRID, 26 Oct.

El escritor Alejandro Palomas, que termina de divulgar el libro 'Esto no dicen' (Editorial Destino), en el que cuenta los abusos sexuales que padeció entre los 8 y los 9 años por la parte de un espiritual y instructor de su instituto, reveló que no fué ni tiene planeado asistir a contar su testimonio a la comisión del Defensor del Pueblo encargada de investigar los abusos en la Iglesia, por el hecho de que le semeja "inútil", un "maquillaje".

"No (he ido al Defensor del Pueblo) pues me semeja inútil, me da la sensación de que mi caso quedará ahí registrado y no pasará nada, hago un favor a alguien que no nos hace ningún favor, me semeja una pérdida de tiempo", ha manifestado Palomas este miércoles, en una entrevista concedida a Europa Press, con ocasión de la publicación de su libro.

A su juicio, la investigación encargada por el Parlamento al Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, "no va a ser útil de nada" sino más bien solo como un "maquillaje" y se expone escéptico frente a la "absurda y también irrisoria" cifra de unas 200 víctimas de las que han recogido el testimonio. "Va a ser útil a fin de que, hasta entonces, si en algún instante hay que charlar de esto, el Gobierno logre decir: 'No, si ahora nos encontramos haciendo un trabajo en ello'", ha proclamado.

Según ha precisado Palomas, el Defensor "no posee ningún poder coercitivo para lograr que la Iglesia dé toda la documentación precisa" con lo que cree que "es una comisión abortada".

En su rincón, ofrece imitar a otros países como Francia, Escocia, Irlanda o Australia y arrancar "una comisión de la realidad con especialistas reales" y con "enorme presupuesto" para dibujar un enorme "mapa" de los abusos. Si bien, ha reconocido que esto necesita bastante tiempo y trabajo, un tiempo que, a su parecer, no puede dedicar un Defensor del Pueblo que tiene otras mil tareas. "Esto necesita una dedicación única pues es inmenso", ha apostillado.

Además, Palomas ha solicitado al Gobierno que solicite "perdón" por los abusos a menores y afirma que le agradaría que el presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, le recibiese otra vez, de la misma logró el mes pasado de febrero, una vez que el escritor denunciara públicamente los abusos que había sufrido en el momento en que era un niño en el instituto de La Salle de Premià de Mar (Maresme, Barcelona).

"Lo que hay que llevar a cabo, si poseemos un presidente del Gobierno que verdaderamente está presto a combatir por ello, si bien solo sea a hallar un diez% del fin que yo pensaba que se podía hallar, es oír otra vez, regresar a reunirnos, regresar a charlar a fin de que él sepa, esté informado, pienso que debería regresar a recibirme, me encantaría; pienso que debería, si verdaderamente le resulta interesante, estar pendiente, llevar a cabo un rastreo de esto pues es muy grave", ha abundado Palomas.

Respecto a la reparación, el escritor asegura que "cada víctima precisa una reparación diferente" que puede ir desde la solicitud de perdón hasta la reparación económica. En su caso, afirma que no sabe si contemplaría una indemnización. "No lo sé, debería pensarlo", responde, mientras que apostilla que, en estos instantes, lo que es muy reparador para él es "ser la voz de todos y cada uno de los que no la tienen" y "tocar las fibras de la sociedad".

Preguntado por la Ley de Infancia y por si acaso la figura del coordinador de confort en los institutos podría haber eludido los abusos que él padeció, Palomas duda que se pudiese haber eludido "completamente" por el hecho de que cree que "hay que accionar desde el primer eslabón que es el Gobierno" que debe "admitir esto como un inconveniente real que no dejó de existir". "El Congreso y el Gobierno habrían de ser los primeros en soliciar perdón", ha insistido.

A su juicio, habría que hacer "una red de defensa" a fin de que los pequeños y pequeñas que estén tolerando abusos logren, cualquier ocasión, tomar contacto con alguien que les asista. En este sentido, Palomas cuenta que a él le escriben "muchos jovenes" preguntándole qué realizar. "Yo les digo: 'Tenéis que proceder a la Policía'", explicó.

Además, a todos y cada uno de los jóvenes que estén tolerando abusos hoy en día o los hayan sufrido y que aun hayan planeado en terminar con su historia, algo que asimismo él se propuso, el escritor les afirma que "el sendero es largo pero se puede proseguir", que "van a requerir asistencia de terapia --para él es su "silla de ruedas"-- y acompañamiento familiar" pero que "no están solos". "Yo he salido y soy feliz", zanja Palomas, agregando que siempre y en todo momento tuvo una mano que le ha salvado, ahora fuera la de su madre --su enorme acompañamiento--, la de su perro Rulfo o la de la lectura y la escritura.

Por una parte de la Iglesia, el creador no espera necesidades de perdón, sino "investigue a todos y cada uno de los sospechosos, que los otorgue a la Justicia, que sean los primeros en denunciar" y que deje de haber "encubrimientos", como demanda que ha sucedido con su abusador.

Aunque en el momento en que contó su crónica en los medios la congregación a la que pertenecía su abusador procuró un "acercamiento", Palomas no deseó pues se encontraba "agotado de contestar a requerimientos".

Al espiritual que abusó de él no volvió a verle jamás mucho más en persona, únicamente una vez por la televisión, en el momento en que se puso malo al notar que proseguía haciendo un trabajo con pequeños. Este pasado fin de semana, el espiritual murió a los 90 años y Alejandro Palomas cuenta que su reacción al saber la novedad fue "devolver". "Está muerto la persona que me mató", sintetiza.

Con este libro y, por norma general, con su testimonio, Palomas afirma que solo con que asista a que se salve un niño de los abusos, ahora va a haber cumplido su función. En todo caso, reitera que la necesidad de una mayor concienciación sobre el inconveniente de los abusos a menores.

"Es un tema que nos perjudica a todos, no solo a quienes fueron abusadas sino más bien a los pequeños que ahora mismo son abusados, es un inconveniente presente, no del pasado, es lo que me agradaría que el planeta y este país comprendiera, que jugamos a una ruleta rusa, uno de cada cinco pequeños en este país es o será abusado", ha alertado.

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