• sbado 24 de septiembre del 2022
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Alejandro, joven gay con parálisis cerebral: "Basta ahora de discriminaciones a la gente con discapacidad y LGTBI"

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MADRID, 3 Jul.

Alejandro Estrada tiene 27 años, es homosexual, tiene parálisis cerebral y es sueco, si bien puede estar comunicado bastante bien con la multitud y tiene autonomía para caminar. El próximo sábado 9 de julio va a ir al desfile del Orgullo en Madrid para combatir por los derechos del colectivo y decir "¡basta!" a las discriminaciones a la gente con discapacidad y LGTBI.

"Deseo mandar un mensaje a la sociedad: Os solicito un favor, no tenemos ganas sentir mucho más rechazo. ¡Basta a las discriminaciones a la gente con discapacidades y LGTBIAQ ", ha subrayado Alejandro en un reportaje con Europa Press.

El joven, que tiene el título de Bachillerato y de monitor de ocio y momento de libertad y que, en la actualidad, trabaja en una compañía internacional como ayudante de secretario, cuenta que su día a día es como el de cualquier persona y solo solicita "un tanto mucho más de paciencia, menos barreras, mucho más adaptaciones, respeto y empatía".

Alejandro está independizado desde las Navidades pasadas y le agrada lo mismo que a cualquier chaval o chavala de su edad: ver series, películas, cocinar, preguntar las comunidades, pasear, charlar con sus mejores amigos y viajar.

Además, fué un paso mucho más allí y trabaja a fin de que la gente como él no padezcan mucho más discriminaciones. Para ello, crea una asociación llamada 'DIVERSICAP', para trabajar a favor de la inclusión, la disponibilidad y la variedad de todas y cada una la gente, y "desterrar el rechazo".

A su juicio, en la sociedad de españa hay un desconocimiento sobre la gente con parálisis cerebral, con lo que considera esencial proseguir haciendo un trabajo. "La sociedad todavía no está dispuesta para la gente que contamos algún género de discapacidad", opina.

Entre los óbices que está en su día a día, Alejandro apunta que "en ocasiones son las barreras arquitectónicas" y "otras, la carencia de elementos o la educación".

Frente a estas adversidades, el joven ten en cuenta que todas y cada una la gente son "iguales" si bien funcionen en la sociedad "de manera diferente". "Y eso no nos hace mejores, ni peores, y jamás menos válidos. Todos poseemos nuestro sitio y hay sitio para todos", recalca.

Sobre la parálisis cerebral, enseña que hay de varios tipos. La que tiene él lleva por nombre parálisis cerebral atetósica --que se identifica por movimientos pausados, involuntarios y descoordinados, que complican la actividad facultativa--. Si bien, Alejandro cuenta que tuvo una evolución "buenísima" en relación a otros jóvenes con su lesión, en tanto que varios no llegan a caminar.

En esta buena evolución tuvieron bastante que ver sus progenitores, así como reconoce nuestro joven. "Mi familia trabajó un montón desde el instante en que nací. Recuerdo que me contó mi madre que los médicos nos afirmaron que yo no iba a caminar jamás y que tampoco podría charlar. La verdad es que estoy muy orgulloso de tener un padre y una madre que han trabajado tanto por mí y estoy muy complacido", afirma.

En este sentido, Alejandro anima a las familias a no perder jamás la fe y a combatir por sus hijos. "Los médicos frecuentemente charlan de la lesión y de todo lo malo que puede pasar, pero se olvidan de que todos contamos asimismo un potencial y ese unicamente se ve en el momento en que se trabaja duro", añade.

Sus progenitores asimismo lo apoyaron en el momento en que les mencionó que era homosexual, un respaldo que no todos y cada uno de los jóvenes hallan ya que, muchas veces, reacciones como la infantilización o la sobreprotección condicionan la aptitud de resolución de la gente con parálisis cerebral.

Según el estudio 'Percepción popular de la discriminación de la gente con parálisis cerebral', elaborado por Confederación ASPACE, el diez,9% de la gente con parálisis cerebral piensan que entre las primordiales causas por las que no se respetan sus derechos es por la infantilización.

En su caso, Alejandro afirma que su discapacidad le hizo sentirse mucho más excluido que su orientación sexual. Según precisa ASPACE, todavía hoy día bastante gente con discapacidad se consideran en el movimiento LGTBI como asexuadas.

Por ejemplo, Alejandro cuenta que en una ocasión se encontraba conociendo a un chaval por una app del móvil inteligente y en el momento en que le contó que tenía discapacidad, el otro joven le dejó de charlar. También halla adversidades para tener relaciones satisfactorias al no conseguir compañeros que deseen amoldarse a sus pretensiones de acompañamiento; y chicos que no tienen paciencia con él en el momento de estar comunicado. Además, ten en cuenta que una vez debió aguantar las risas de un conjunto de jóvenes por su parálisis.

En todos y cada uno de los instantes bien difíciles, sus mayores apoyos fueron sus progenitores, en especial su madre, y sus mejores amigos, Noelia y Alberto, que le han "ayudado bastante". Ambos le van a acompañar el sábado próximo 9 de julio a la marcha del Orgullo, a la que por fin va a poder asistir tras un par de años sin poder llevarlo a cabo por el Covid, con el propósito de "batallar y respaldar al colectivo".