• viernes 07 de octubre del 2022
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Afganistán ha perdido 500 millones en un año por no aceptar proseguir aprendiendo a las pequeñas, según UNICEF

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UNICEF intentó sostener los programas de higiene y acompañamiento que antes se prestaban en los centros académicos

MADRID, 14 Ago.

El veto de los talibán a la educación secundaria de las pequeñas generó pérdidas de 500 millones de dólares americanos (euros) en el último año, desde el instante en que los islamistas han tomado el poder en Kabul, según una investigación del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

Esta cifra piensa un 2,5 por ciento del PIB de forma anual afgano aparte de supone privar a las pequeñas y jóvenes de su derecho a una capacitación. Según el estudio de UNICEF, si los tres millones de pequeñas que hoy en día están en edad de la educación secundaria tengan la posibilidad de llenar su capacitación y formar parte en el mercado de trabajo, las pequeñas y mujeres podrían dar cuando menos 5.400 millones de dólares americanos (5.261 millones de euros) a la economía afgana.

Sin embargo, estas estimaciones no tienen presente el encontronazo no financiero de denegar a las pequeñas el ingreso a la educación, como el futuro déficit de profesoras, doctoras y enfermeras, el consiguiente encontronazo en la disminución de la asistencia de pequeñas a la escuela principal y el incremento de los costos sanitarios relacionados con los embarazos jovenes, alarma UNICEF.

Tampoco tienen presente las ventajas mucho más extensos de la educación, como el éxito educativo general, la reducción de las tasas de matrimonio infantil y una menor mortalidad infantil.

"La resolución tomada el 23 de marzo de no aceptar a las pequeñas regresar a la escuela secundaria fue deslumbrante y intensamente desilusionante. No solo viola el derecho primordial de las pequeñas a la educación, sino las muestra a una mayor ansiedad y a un mayor peligro de explotación y abuso, introduciendo la trata infantil y el matrimonio obligatorio y temprano", ha señalado el gerente de UNICEF en Afganistán, Mohamed Ayoya. "En este momento, este nuevo análisis enseña precisamente el horrible encontronazo económico que esta resolución tiene sobre el PIB del país", ha añadido.

Incluso antes que los talibán tomaran el poder el 15 de agosto del año pasado, mucho más de 4,2 millones de pequeños en Afganistán estaban fuera de la escuela, el 60% de ellos pequeñas. Aunque el potencial coste de no educar a pequeños y pequeñas por igual es prominente en concepto de ganancias perdidas, no educar a las pequeñas tiene un coste singularmente prominente gracias a la relación entre el éxito educativo y el retardo del matrimonio y la maternidad, su participación en el mercado de trabajo, la toma de resoluciones sobre su futuro y la mayor inversión en la salud y la educación de sus hijos mucho más adelante.

El análisis exhibe además de esto que Afganistán no va a poder recobrar el PIB perdido a lo largo de la transición ni lograr su auténtica eficacia potencial si no respeta el derecho de las pequeñas a entrar y llenar la
educación secundaria.

"UNICEF desea ver a cada pequeña y cada niño de Afganistán en la escuela, aprendiendo", ha señalado Ayoya. "No vamos a parar hasta conseguir este propósito. No es solo que la educación sea un derecho para cada niño y pequeña. Es que es la base del futuro desarrollo de Afganistán", ha remachado.

Con las pequeñas sin poder regresar a la escuela secundaria, brotan otros inconvenientes que UNICEF trata de mitigar. La organización trabaja para prestar a las pequeñas jovenes los servicios que precisan así como acompañamiento para impedir la anemia o higiene y salud menstrual y que UNICEF acostumbraba a proveer en las academias.

En los últimos 12 meses, los servicios de salud y nutrición en las academias llegaron a 272.386 pequeñas y jovenes con suplementos de hierro y ácido fólico. Es decir, la imposibilidad de las pequeñas de proseguir su educación compromete su salud, destaca UNCEF.

La desnutrición infantil asimismo está incrementando. En junio de 2021 30.000 pequeños han recibido régimen contra la desnutrición aguda en el país. En junio de 2022 fueron 57.000, o sea, un incremento del 90 por ciento.

Además, demanda UNICEF, Los pequeños son obligados a trabajar para respaldar a sus familias en lugar de proceder a la escuela, el sitio mucho más seguro en el que podrían estar. "La de Afganistán todavía es entre las crisis de niñez mucho más complicadas y multidimensionales en todo el mundo", ha advertido Ayoya.

"Hablamos de un instante crítico para una generación entera de pequeños. Los derechos de las pequeñas son atacados; sus infancias se ven perjudicadas por las privaciones. Por eso, pese a las adversidades para trabajar en este ambiente, UNICEF está ampliando, prestando asistencia y logrando desenlaces como jamás antes", ha señalado.

Ayoya ha complacido además de esto la seguridad de la población afgana y le de los donantes y socios. "Pero les instamos a sostener su acompañamiento escencial a los pequeños, en especial con el invierno muy cerca", ha recordado.