• viernes 03 de febrero del 2023
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A 2 de cada tres estudiantes con autismo les hace feliz proceder a la escuela pero el 43% pasa los recreos solos, según estudio

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MADRID, 26 Oct.

A 2 de cada tres estudiantes con autismo les hace feliz proceder a la escuela, si bien un 43% afirma que pasa los recreos en soledad, según los datos recogidos en una investigación de Autismo España.

La investigación ha recogido la opinión de 229 estudiantes en el fantasma del autismo (263 chicos y 36 chicas), de 442 familiares con algún integrante con TEA en edad escolar (88 hombres y 354 mujeres) y de 471 expertos de la educación (55 hombres y 416 mujeres). La obtenida de información se ha realizado tanto en centros públicos como privados y concertados de 18 comunidades y ciudades autónomas de toda España a lo largo del curso 2020-2021.

En la última década el alumnado con trastorno del fantasma del autismo (TEA) se ha aumentado en mucho más de un 200% en las salas: hay mucho más de 60.000 estudiantes y el 80% cursan sus estudios en la educación ordinaria.

Aunque el 89% del alumnado considera que ir al instituto o al centro les se utiliza para tener relaciones con personas de su edad y el 74% para estudiar sobre lo que les agrada, Autismo España ha advertido de que "prosiguen estando barreras en la disponibilidad de los espacios, los contenidos académicos o los métodos de enseñanza y de evaluación, los que causan desigualdades respecto al resto del alumnado".

Los ruidos en el centro o en el comedor o los varios cambios de proyectos en el instituto son ciertas cuestiones peor valoradas por los alumnos, lo que, a juicio de la organización, expone "las faltas que hay aún en el sistema educativo para ofrecer contestación a sus pretensiones".

Por una parte del profesorado, el 47% considera que el sistema "no está bastante listo" para atender al alumnado con TEA gracias a la "escasez "de centros que faciliten distintas costumbres educativas, la "falta de adaptación" de los espacios dentro y fuera del sala, tal como una normativa "poco operativa" que se aúna a la carencia de coordinación entre consejerías y delegaciones provinciales de educación.

Además, afirman que el tiempo del que disponen para respaldar al alumnado con TEA es "deficiente", las ratios instructor-alumno "son altas" y tres cuartas unas partes de la capacitación concreta sobre autismo se la tuvieron que autofinanciar. Las familias, por su lado, echan en falta "una educación del personal mucho más continuada y la app de tácticas fundamentada en patentizas".

El estudio refleja que, a pesar de que los chicos con TEA tienen una percepción, en la mayoría de los casos, efectiva sobre su participación en las ocupaciones del contexto educativo (fiestas, excursiones o trabajos en conjunto, por poner un ejemplo), familias y enseñantes no distribuyen esta visión tan ilusionado.

Entre el 67 y el 79% de alumnos se sienten valorados en el sala: sienten que sus compañeros les asisten en clase, que tienen amigos y que éstos gozan con su compañía. Sin embargo, un 43% comunica de que pasa los recreos en soledad y solo el 14% asegura que queda con sus compañeros fuera de la escuela.

La organización explicó que esta discrepancia "no es extraña" si se considera la mayor puerta de inseguridad que muestran la gente con trastorno del fantasma del autismo en ciertos contextos sociales "gracias a sus adversidades para la entendimiento y la interacción popular, que se aúnan a la carencia de concienciación o conocimiento sobre el autismo por la parte de la sociedad por norma general, y el resto del alumnado, particularmente".

Tanto instructores como familias valoran la participación y también inclusión popular de los alumnos con autismo de manera mucho más ajustada a la verdad en relación a su participación en ocupaciones a lo largo del momento de libertad, la asistencia que reciben de compañeros, amigos y las convidaciones que reciben para formar parte fuera del centro.

Autismo España ha señalado que tener una discapacidad o "ser diferente" multiplica hasta 4 ocasiones el peligro de ser objeto de bullying. Sin embargo, a los pequeños y, más que nada, a las pequeñas con autismo, les cuesta identificarlo.

Según el alumnado con TEA, el 12% sufrió en alguna ocasión una situación de acoso escolar, pero varios no tienen idea detectar si sus compañeros les agravian o charlan mal de ellos: un 26% de las pupilas no sabe si el resto del alumnado se burla de sus pechos o genitales (aspecto físico) y un 22% de ellas no sabe (o responde que no sabe) detectar si les fuerzan a llevar a cabo cosas que no desean.

El profesorado identifica que estas ocasiones de acoso, que más que nada se traducen en aislamiento y exclusión popular, se acrecientan hacia el desenlace de la Educación Primaria y Secundaria. Aunque el 74% de los centros académicos tienen protocolos de actuación en oposición al acoso escolar, solo el 40% de las familias valora como útiles estas medidas.