• viernes 03 de febrero del 2023
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2 etarras se desligan a lo largo del juicio del asesinato de un policía en Galdácano en 1990 con una bicicleta bomba

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La etarra Carmen Guisásola, acusada de proveer la bicicleta explosiva, se niega a declarar en la visión oral

MADRID, 19 Dic.

Los etarras Óscar Abad Palacios y José Ramón Martínez se han desligado a lo largo del juicio que se ha festejado este lunes en la Audiencia Nacional del atentado con una bicicleta bomba que terminó con la vida del policía Ignacio Pérez Álvarez en Galdacano (Vizcaya) en el mes de enero de 1990. La que fuera integrante de la banda Carmen Guisásola, por su lado, se ha negado a declarar.

La Fiscalía solicita 30 años para todos los acusados al estimar que Abad Palacios y José Ramón Martínez activaron a través de radio control el aparato explosivo que antes habían dejado en la alforja de una bicicleta. Guisásola, según el relato del Ministerio Público, reportó a los otros 2 la información sobre las ocupaciones diarias de la víctima y dio la bicicleta.

Abad Palacios, el primero en declarar a lo largo de la visión oral, ha sostenido que se unió a ETA en la primavera de 1991, mucho más de un año tras el atentado, que se causó en el primer mes del año de 1990. En el instante del ataque, ha asegurado, se encontraba preparándose para comenzar el servicio militar obligación.

A cuestiones de su defensa, Palacios ha recordado la noche del 25 de octubre de 1991, en el momento en que se causó su detención. "Nos detienen por el hecho de que nos explota un aparato que estábamos mejorando. Mi compañero muere y yo resulto herido grave en el piso. Fui movido en una situación muy grave al hospital de Basurto", ha contado.

"El recuerdo es muy difuso, se encontraba sedado, no muy consciente. Un día llegó un individuo que afirmaron que era mi letrado y que me iba a tomar declaración pero no me podía hacer llegar con él (...) El único recuerdo que tengo es que la Policía preguntaba, yo respondía y el letrado... yo veía ahí un bulto en un rincón. Yo se encontraba únicamente como un gato de escayola", ha incidido.

En este contexto, Palacios ha repetido que sus afirmaciones se han tomado bajo presión y en un "ámbito de crueldad". "A mí me coge la mano el Policía para firmar", ha aseverado.

José Ramón Martínez, por su lado, ha apuntado que no cooperó con ETA hasta "poco después" del atentado. "Yo solo conocía a mi instructor de euskera, era autónomo electricista. Me solicitó que fuera a obtener un material y no hacía muchas cuestiones. Tonto no era, sabías para qué exactamente podía ser pero no cuestiones bastante. Poco a poco me fue pidiendo mucho más cosas y le dije que no deseaba meterme pues podía traerme inconvenientes", ha contado.

Martínez, que ha apuntado que fue culpado por pertenencia a la banda una vez que sus huellas aparecieran en unas pilas usadas en un aparato explosivo, siguió exactamente la misma línea marcada por Palacios denunciando supuestas vulneraciones de derechos a lo largo de su declaración policial.

Su declaración frente a los agentes, que se habría producido sin que hubiera podido ver a su letrado, cambió más tarde frente al juez instructor. "Por el hecho de que me estaban pegando, me dejaban sin reposar y me conminaban con gente de mi familia. Una presión horrible y de la ostra", ha apostillado.

La primera sesión del juicio se ha cerrado con la declaración del agente que asistió al rincón del atentado una vez que se recibiese una llamada alertando del mismo. "En el momento en que llego observo a un individuo fallecida a consecuencia de una explosión de un aparato que le perjudica de lleno", ha contado.

La vista oral se reiniciará y concluirá de forma previsible este martes desde las diez.00 horas con la declaración de presentes.